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VERSUS X
“Primordial Ocean” (2008)
Musea
Temas: The Pulse of Earth / From a Distance / Essentially Human /
Fingerprints / Into the Vast Unknown |
La banda alemana Versus X comenzó su sendero musical creando un
sinfonismo de tendencia neo e impregnado con ciertas sonoridades de
inspiración prog-metal. A diferencia de otras bandas de raíz neo,
sus referentes principales no eran Genesis o Camel, sino VdGG, ELP y
una versión “Light” de King Crimson: esto los colocaba en parentesco
con Discipline o Scythe, en vez de Arena o Citizen Cain. Desde
entonces el grupo ha ido madurando una tendencia más abiertamente
retro dentro del rock sinfónico, y este disco “Primordial Ocean” es
el manifiesto definitivo de esta dirección estilística. Versus X
ahora está ligado al nuevo Kaipa, Fruitcake, High Wheel, y por qué
no, The Tangent – de hecho, el registro vocal del guitarrista Arne
Schäfer me suena a una mezcla de Frank Bornemann y Andy Tillison. El
grupo se siente a gusto componiendo y arreglando piezas de largo
aliento: son cuatro los que se incluyen en el repertorio de
“Primordial Ocean”: los teclados ocupan el rol más relevante en la
instrumentación, pero es la guitarra la que suele estar a cargo de
dirigir los desarrollos melódicos de cada motivo. ‘The Pulse of
Earth’ da inicio al disco con un tono ceremonioso marcado por el
órgano y el mellotron. Los pasajes se van sucediendo de manera
fluida, siendo así que los momentos donde aumenta la intensidad no
se genera un contraste dramático, sino más bien una acentuación bien
controlada sobre un compases recurrentemente lentos. Entre los
minutos 8 y 15 encontramos el momento magnífico de esta pieza,
creando atmósferas melancólicas poderosas donde los retazos de
sintetizador, cortinas de mellotron y fraseos de guitarra crean una
magia sonora típicamente sinfónica con matices casi cósmicos. ‘From
a Distance’ es un breve solo de piano que no llega a los 2 minutos
de duración: su tenor meditabundo es un adecuado preludio al
impetuoso motivo introductorio de ‘Essentially Human’. Esta suite
despliega acentos más extrovertidos que la primera, e incluso
incorpora trucos compositivos más sofisticados (algún que otro guiño
a Gentle Giant o VdGG en algunas bien orquestadas amalgamas
instrumentales). El emotivo clímax de esta suite llena totalmente la
atmósfera creada en torno al oyente. ‘Fingerprints’ comienza con una
vibración etérea iniciada por cósmicas capas de sintetizador y
continuada por el piano. Poco después del tercer minuto es que se
afianza el ensamble en bloque para desarrollar una serie de pasajes
con variados matices y niveles de intensidad. La segunda mitad se
centra en un pasaje muy entusiasta y llamativo, asentado sobre un
razonablemente complejo esquema rítmico: los últimos minutos están
ocupados por una sección reflexiva y lánguida. La suite más larga
del disco (dura casi 23 ¾ minutos) es la que cierra el álbum: “Into
the Vast Unknown” sigue la senda de ambiciones épicas seguida por
las dos suites precedentes, contando con más espacios para los
pasajes instrumentales. De hecho, el bajista Thomas Keller logra
lucirse especialmente en ciertos momentos. En esto de la complejidad
él no está solo, pues la parafernalia controlada que se desarrolla
entre los minutos 10 y 13 es toda una delicia. En realidad, los
temas 3 – 5 se pueden apreciar como un constante cenit del álbum. En
fin, Versus X ha logrado con este disco “Primordial Ocean” plasmar
su madurez estilística en el terreno del progresivo “conservador”
que siempre había estado tanteando.
César Inca
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GUAPO
“Elixirs” (2008)
Neurot
Temas: Jeweled Turtle / Arthur, Elsie and France / Twisted Stems:
The Heliotrope / Twisted Stems: The Selenotrope / The Planks / King
Lindorm |
“Elixirs”, el disco que nos ofrece Guapo en ese año 2008, nos
muestra a una banda decidida a explorar atmósferas patentemente
sutiles y engañosamente relajadas: lo que en su previo trabajo de
larga duración “Black Oni” era un elemento anunciado ahora se
concretiza en un esquema de trabajo recurrente. No es que Guapo haya
decidido dejar su sendero musical de exploración de tensiones
sonoras en la línea zheul, sino que ha decidido asimilar con mayor
fruición la influencia del post-rock y empaparse más intensamente
con sonoridades exóticas de inspiración arábiga o norteafricana. El
grupo no ha reducido su nivel de fuerza expresiva, y de hecho ha
añadido a un guitarrista permanente en sus filas (Kavus Tobari).
Guapo se muestra decidido a replantear su peculiar manera de
manifestar neurosis, energía y oscuridad con un enfoque menos
explosivo: en este doble juego de aferrarse a su esencia y
replantearla se gesta el excelente repertorio contenido en este
soberbio elixir progresivo solamente apto para paladares sensibles a
lo perturbador y tormentoso. ‘Jeweled Turtle’ da inicio al disco con
una densidad patente y una tensión latente bien conjugadas sobre una
latente cadencia ritualizada a cargo de la batería: los sonidos de
violín y viola (creados por la invitada Sara Hubrich) enarbolan
retazos muy prominentes, a contrapelo con su posición de meros
instrumentos invitados. A partir del séptimo minuto y medio irrumpe
un interludio moderadamente caótico para que el tema vire hacia un
motivo distinto, más exótico, aunque retomando el aura
misteriosamente lánguida y el flujo percusivo sobre los que se había
estructurado el primer motivo. ‘Arthur, Elsie and France’ tiene un
empuje más explícitamente vital, enmarcado en una cadencia jazz-rock
para el despliegue de sonoridades (a veces orgánicamente complejas,
otras veces cacofónicas) evidentemente emparentadas con las escuelas
zheul (Magma) y RIO (Present). Noto en las labores de teclados y
bajo un nexo indudable con la apuesta musical contenida en discos
anteriores de Guapo, pero definitivamente el versátil desempeño de
Dave Smith en la responsabilidad rítmica expresa una necesidad de
dosificar el ejercicio de polenta rockera. La emergencia de algunos
pasajes ácidos y de un par de momentos solistas de la guitarra
acústica colabora con la intención de diversidad que exhibe esta
pieza. Los dos siguientes temas son sendas partes de una idea
integral llamada ‘Twisted Stems’: ‘The Heliotrope’ tiene una
cadencia intimista muy a lo Robert Wyatt, mientras que ‘The
Selenotrope’ asume un juego de retazos oníricamente perturbadores
que me suenan a un híbrido entre Sigur Rós y Portishead. ‘The
Planks’ es una breve pero atractiva excursión instrumental muy a lo
arábigo. El último cuarto de hora del disco está ocupado por ‘King
Lindorm’, iniciándose con una especie de reconstrucción psicodélica
de ambientaciones del Extremo Oriente. Cuando el piano eléctrico
dibuja sus primeras secuencias poco antes de ingresar al cuarto
minuto es que el ensamble entero entra en acción para explayarse en
un viaje sónico que comienza muy a lo zheul-con-post-rock. Antes de
llegar al minuto 8 un nuevo motivo surge para reclamar un aumento de
intensidad, reclamo que es manejado con un tremendo derroche de
inteligencia. La fuerte presencia de elementos jazzeros que se
apodera de las excursiones instrumentales y la aparición de un
tétrico solo de guitarra definen los aspectos más impresionantes de
esta sección. Cuando a partir del minuto 11 ½ pasamos a una sección
menos explosiva, un reprise aumentado del motivo introductorio, el
asunto parece evocar el tránsito hacia un momento de relax en medio
de una atmósfera donde el peligro permanece latente. En especial
esas cortinas de armonio registran la aureola de terror al acecho
que se destila a través de los últimos minutos del disco. En
conclusión: aunque es fácil reconocer que este disco no iguala (ni
pretende hacerlo) el fuego guerrero de “Five Suns” ni el embrujo
grisáceo de “Black Oni”, sin duda tiene un gran calibre artístico en
sí mismo, y sobre todo, muestra a una banda que sabe renovar su
visión musical con ingenio y convicción.
César Inca
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MANUEL MIRANDA
“Brujos Voladores” (2008)
Producción independiente
Temas: Brujos Voladores (Obertura) / Tres Paisajes / El Jaguar
(Felino Volador) / Spondylus y Danza para los Ancestros / Telares –
Juegos / Atarraya / El Degollador (Ai Apaec) / La Rebelión de los
Objetos (Rebelión - Sacrificio - Contraataque del Dios Águila) /
Presentación de la Copa / Viaje al Norte / Nay Lamp (El Hombre
Pájaro) / Chancay / Los Amautas / Mar Abierto – Dioses Navegantes /
Siglos (Wiracocha)
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Después de continuas demoras durante el proceso de pre-producción y
grabación, por fin se ha hecho realidad el tercer disco del
vientista peruano Manuel Miranda, titulado “Brujos Voladores”. Éste
es su disco más personal y más ambicioso, tratándose de un
concept-disc en torno a la idea de un viaje a través de los tiempos
y espacios de las variada culturas precolombinas del Perú natal de
Miranda. El subtítulo del disco es “Un Viaje Musical al Perú
Antiguo”, y con ello nos percatamos de una primera impresión que
puede causar en el oyente la expectativa de escuchar un disco como
éste. Pero una vez que se realiza tácticamente la escucha, vemos que
éste no es un disco “normal y corriente” de jazz-fusión o fusión
contemporánea, ni tampoco se trata de una labor de arqueología
trasladada al campo de la música. Por el contrario, hay aquí una
verdadera labor de eclecticismo musical (que bebe del jazz,
etno-fusión, rock progresivo, nueva era, electro-jazz) ciertamente
enraizado en ambientes añejos, pero empujado hacia sonoridades
modernas: ésta es una obra diseñada para replantear y redefinir la
música fusión. El disco comienza con el tema homónimo,
introduciéndose con emisiones de diversos vientos y percusiones que
aparecen como anunciando un evento luminoso, el cual se hace patente
en una soberbia exhibición de confluencia entre sonidos telúricos y
esquemas electrónicos en torno a una idea melódica bien definida.
‘Tres Paisajes’ tiene un título muy pictórico, y ciertamente se
puede sentir un esquema muy “paisajístico” en la manera en que
Miranda dibuja en el aire los sonidos de diversos vientos autóctonos
y capas de teclado. ‘El Jaguar’ y ‘Spondylus’ trabajan con
atmósferas misteriosas: aquél se centra en lo tétrico, mientras que
éste apuesta por cadencias andinas que aterrizan en un reprise de
‘Danza de los Ancestros’, original del disco anterior de Miranda
“Tinku”. ‘Telares - Juegos’ nos ofrece un meticuloso juego de
vientos que va llenando espacios en un clima juguetón, mientras que
‘Atarraya’ es una pieza serena muy a lo “new age” que retrata de
forma casi hipnótica el atardecer que cae sobre la costa. Más
adelante, en ‘Chancay’ hallamos un hermoso vals criollo traducido al
lenguaje del jazz-fusión (mención especial para el fabuloso aunque
breve solo de sintetizador a cargo de Henry Ueunten). Los temas 7–9
conforman una trilogía basada en los rituales de sacrificio de la
Cultura Moche. ‘El Degollador’ se centra en climas cinematográficos
abiertamente tenebrosos, manejados con miras a un clímax controlado.
‘La Rebelión de los Objetos’ se muestra con un colorido más abierto,
y también un aura de sofisticación sabiamente explotada a través de
complejas alternancias entre compases de 5/4 y de 3/4; es aquí donde
Miranda da rienda suelta a la influencia del rock progresivo,
especialmente en su inteligente manejo de cambios de ambiente, la
disposición de los contrapuntos y disonancias. ‘La Presentación de
la Copa’ completa pertinentemente el flujo de ideas expuesto en ‘La
Rebelión’. La influencia del rock progresivo también se hace
presente en piezas como ‘Los Amautas’ y ‘Mar Abierto – Dioses
Navegantes’, en ambos casos con una orientación más sinfónica. ‘Los
Amautas’ se elabora con ambientes épicos y moderadamente densos
donde las orquestaciones elegantes y fastuosas operan como elementos
importantes de la instrumentación general liderada por los vientos.
‘Mar Abierto – Dioses Navegantes’ contiene un motivo hermoso y
cálido en un tempo de 7/8 adornado con despliegues melódicos y
armonías articulados en los teclados, los mismos que reflejan el
carácter épico del viaje de Túpac Yupanqui a la Polinesia. Este
disco contiene un vídeo bonus donde se muestra la ejecución del tema
‘Pinkullada’ a cargo de Miranda y su banda de apoyo Tinku.
Conclusión: tal como señalé anteriormente, este disco es clave para
la trayectoria de Manuel Miranda pues supone una propuesta de
replanteamiento de lo que se entiende por fusión, y la osada
estrategia de plasmar una visión ecléctica de la música ha sabido
moldearse sabiamente como una posibilidad artística robustamente
coherente.
César Inca Mendoza
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JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ LEDESMA
“Híbridos” (2007)
Luna Negra
Temas: Santo y Seña / Tricky Trip / Cita en Ziggurat / Road Movie /
Bolero / La Piedra que Cayó del Cielo / A Bao a Qu / ParaRap /
Ca(s)za de Chaneques / Oigo Voces / Muda de Piel / Road Movie II
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Todavía no ha pasado un año y medio desde que José Luis Fernández
Ledesma (en estrecha colaboración con su leal y creativa
lugarteniente Margarita Botello) nos regalara “La paciencia de Job”,
una de sus obras maestras, y ya añade un nuevo ítem a su CV desde
fines de 2007: “Híbridos”. Sin duda, podemos ver también una
coherencia y una consistencia bien definidas en la obra de JLFL, y
en “Híbridos” se nos muestra un parentesco con otra de sus obras
cumbre, “Sol Central”. Pero también notamos en “Híbridos” que hay un
acercamiento palpable a la estética de la fusión que se hace notar
de manera más explícita: es por ello que el resultado final
expresado en este repertorio tiene un poco más de calidez y un poco
menos de densidad que el antes mencionado “Sol Central”. De hecho,
el arsenal instrumental predominantemente resulta menos
“tormentoso”, por así decirlo, y el uso de procesos electrónicos
está mucho más medido, concentrándose más en las cadencias de cada
pieza y menos en realzar el colorido musical global. En este
sentido, “Híbridos” nos muestra un cuadro sonoro menos inquietante
que en “Paciencia de Job”, “Al Filo” o “Sol Central”. Pero que no se
llegue a la conclusión de que la visión musical de JLFL se ha vuelto
más accesible, porque él no renuncia siquiera a un ápice de sus
peculiares inquietudes vanguardistas. ‘Santo y Seña’ da inicio al
disco con un rumbo extrovertido marcado por vientos y percusiones
étnicas, casi como un jolgorio cobijado en un misterioso. ‘Tricky
Trip’ y ‘Cita en Ziggurat’ elaboran sonoridades bizarras un tanto
inspiradas en Art Bears; por su parte, ‘Road Movie’ es un ejercicio
en sonidos electrónicos oníricos, inspirados en Stockhausen y el
krautrock pulsacional y atmosférico de Can (etapa “Future Days”).
‘Bolero’ nos retrotrae a la densidad grisácea y vibrante que tan
fuerte presencia tuvo en los momentos más notables de “La Paciencia
de Job” y “Al Filo”. Estas densas capas se sostienen firmemente en
el aire durante un espacio de 9 minutos. ‘La Piedra que Cayó del
Cielo’ es un número juguetón empapado de combinaciones inauditas de
loops, líneas de acordeón, armazones de santur y guitarra acústica,
acordeón, voces distorsionadas, retazos de saxo – se trata de algo
así como un RIO cibernético con matices fusionescos. La última
porción consiste en un derroche aleatorio reconstructivo, creando
así una coda inesperada. ‘A Bao A Qu’ despliega una significativa
serie de sonoridades enarboladas al modo de un manto nebuloso,
intrigante e incluso tétrico, pero no tanto apabullante como
místico. El clímax surge como una oscuridad que se apodera del
ambiente sin paliativos. ‘ParaRap’ es una parodia de rap asentada
sobre un vibración jazzera y reciclada a través de las influencias
de Slapp Happy y Art Bears – tal vez se trate de lo más humorístico
que JLFL haya grabado jamás. Luego siguen dos piezas totalmente
distintas entre sí: ‘Ca(s)za de Chaneques’ es una aventura en el
inescrutable mundo de la musique concrete, mientras que ‘Oigo Voces’
es un sugerente híbrido de rock psicodélico y fusión donde el
acordeón se cuela naturalmente entre los arpegios y fraseos de la
guitarra eléctrica. ‘Muda de Piel’ es la pieza épica del disco,
combinando las cadencias del electro-jazz y el minimalismo de
tendencia RIO: los últimos minutos consisten en un lamento que se
levanta en un clímax equilibradamente sostenido. El epílogo del
disco es ‘Road Movie II’, un breve paraje donde el armonio y el
acordeón construyen un ambiente adecuado para los múltiples cantos
finales de Botello. De este modo termina este nuevo aporte de José
Luis Fernández Ledesma al mundo avant-garde: “Híbridos”, un ejemplo
de vanguardia multicolor.
César Inca Mendoza
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SAENA
“Saena” (2008)
Luna Negra
Temas: Astromelia / Equinoccio / Venenos y Antídotos / Playa
Desierta / Cosecha / Estación de las 12 / Final del Juego / Octubre |
Saena es el nombre de un ensamble nuevo de veteranos de las escenas
musicales progresiva y experimental de México. Formado y forjado en
torno a las figuras de José Luis Fernández Ledesma y Margarita
Botello (el nombre del grupo proviene precisamente de un tema
incluido en el disco “Designios” de JLFL), este ensamble se
caracteriza por crear un estilo sinfónico original, presto siempre a
crear amalgamas sonoras bien orquestadas, muchas veces sazonándolas
con oportunas dosis de prog folk y fusión, además del misterio
nebuloso del chamber-rock en ciertas ocasiones, pero en líneas
generales el peso estético de Saena sigue siendo sinfónico en
esencia. Los violines de Sánchez ocupan un lugar particularmente
destacado cuando los solos emergen, por lo que es muy común que las
melodías y armonías tengan su norte en los diálogos entre ellos y el
canto de Botello. En cuanto a las armazones y estructuras de los
temas, JLFL se luce bastante en su doble labor de guitarrista y
teclista, mientras que la dupla rítmica acomete su labor fundante
con solidez a través de las fluidas variantes de motivos y ambientes
que tienen lugar. La destreza técnica de Santos al bajo y al stick
le permite colaborar varias veces con el aspecto melódico, creando
puentes entre el violín y las bases de teclado y guitarra. Con unos
cálidos y breves sortilegios de violín y canto comienza
‘Astromelia’, tema donde el grupo demuestra desde el punto de
arranque que se siente muy cómodo creando expansiones a través de
las interacciones de los instrumentistas, apuntando siempre al
reforzamiento de las ideas musicales en juego y la gestación de
texturas abiertamente coloridas. Este tema de entrada mantiene un
sentido controlado aunque patente de la majestuosidad. El ambiente
se torna más cálido con el segundo tema, ‘Equinoccio’, el cual apela
más fuertemente a sonoridades bucólicas merced al lugar destacado
que ocupa la amalgama de acordeón y guitarra acústica; la base
rítmica del tema se porta con una energía enraizada en el terreno de
la fusión. También hay un solo de batería de corte jazzero que
aporta un quiebre momentáneo interesante y efectivo. ‘Venenos y
Antídotos’ es el tema más largo del disco, y definitivamente uno de
los más destacados en cuanto al manejo de matices y variantes en la
composición y arreglos. Este tema es un genuino paraíso
policromático progresivo, donde cada pasaje es trabajado con
impoluta prestancia y las interacciones entre los instrumentos
ostentan una pulcritud exigida – todo ello sin recurrir al exceso de
boato musical, manteniendo las sonoridades en un ambiente fresco.
‘Playa Desierta’ nos lleva a parajes meditativos y melancólicos en
un esquema más sencillo – el lucimiento estelar del violín permita a
la pieza filtrar un poco de intensidad sin romper con la melancolía
reinante. ‘Cosecha’ y ‘Final del Juego’ nos devuelven a lo sinfónico
con un esplendor fácil de notar: ‘Cosecha’ tiene un cierto
parentesco con ‘Venenos y Antídotos’, mientras que ‘Final del Juego’
descubre una presencia de tonos ligeramente inquietos a lo
chamber-rock a través de los bien conjugados vuelos instrumentales.
Definitivamente hay algún elemento de tensión en los pasajes más
climáticos, aunque nunca recurre Saena a ambientes genuinamente
oscuros. En medio de ambas piezas, ‘Estación de las 12’ apela a la
incorporación de tonalidades fusionescas ágiles y envolventes, algo
así como un correlato más extrovertido de ‘Equinoccio’. Los últimos
10 minutos del disco están ocupados por ‘Octubre’, tema retoma en
parte las cadencias que habían sido predominantes en ‘Equinoccio’ y
‘Estación de las 12’, estando más cercano al aire extrovertido de
este último. Saena es un grupo que se propone enriquecer la vida y
el espíritu de todo melómano dispuesto a prestarle atención. Yo, por
mi parte, les presto mucha atención y desde este mismo momento
anticipo que muchos pondrán a este disco en un lugar privilegiado
dentro de las encuestas de los mejores discos progresivos del año
2008.
César Inca Mendoza
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OBLIVION SUN
“Oblivion Sun” (2007)
Temas: Fanfare / The Ride / Noodlepoint / Catwalk / No Surprises /
Re: Bootsy / Chapter 7.1 / Tales of Young Whales / Golden Feast
Prophase Music
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Oblivion Sun es un grupo formado por el guitarrista-vocalista Stan
Whitaker y el teclista-vientista Frank Wyatt mientras estaban
envueltos en su propio disco a dúo “Pedal Giant Animals” (del año
2006), remanente del Happy the Man resucitado para el nuevo milenio.
Por motivos de disponibilidad de parte de los otros miembros del
renacido quinteto norteamericano, Whitaker y Wyatt decidieron seguir
adelante con el abundante material compuesto que había sobrado para
el disco “The Muse Awakens” (2004) y que no querían dejar en el
anonimato. ¿Qué nos ofrece Oblivion Sun? Ante todo, una herencia del
sinfónico-jazzero que en HTM registraba influencias de Camel, Gentle
Giant y el Return to Forever post-1973. Eso sí, es digno de
señalarse el rol tan especial que ocupan los guitarreos de Whitaker
en comparación con los discos de HTM, por lo que podemos decir que
la dosis de polenta es mayor en Oblivion Sun. Los dos primeros
instrumentales, ‘Fanfare’ y ‘Noodlepoint’, contienen ese aroma a HTM
en estupenda abundancia. El teclista Bill Plummer (al igual que
David Rosenthal en su momento) rescata el legado de Kit Watkins con
un vigor fácil de notar; por su parte, el baterista Chris Mack
procede de la banda neo Iluvatar, aparentemente ya disuelta. En
medio de estas piezas se halla un rockero ‘The Ride’, un tema que
nos muestra una faceta actualizada del grupo (parece una cruza entre
el mejor Spock’s Beard y el Kansas de la era 76-78). ‘Catwalk’ nos
devuelve a la vibración melódica que cubría algunos de los momentos
más entrañables de “Happy the Man” y “Crafty Hands”; el interludio
de inspiración barroca que surge en el quinto minuto es simplemente
mágico. ‘No Surprises’ es un instrumental moderadamente pesado,
denso aunque pegadizo, el cual se engarza con el dinamismo
funky-jazz de ‘Re: Bootsy’. El intercambio de solos entre el
sintetizador y la guitarra en este último tema supone uno de los
momentos más explosivos del disco, aunque en el cuerpo general esta
pieza tiene un espíritu menos pesado que el precedente. Este díptico
es realmente espectacular, lo cual hace que sea una pena que ambas
piezas no tengan una mayor duración, o por lo menos, ‘Re: Bootsy’.
El disco prosigue con ‘Chapter 7.1’, otro ejemplo de cómo se puede
revitalizar el sonido HTM con una dosis de punche mayor a la
habitual: a pesar de que se nota que las interacciones están
bastante controladas, el feeling y el nervio son patentes. Y lo
mismo vale exactamente para ‘Tales of Young Whales’, un instrumental
en 5/4, tan intenso como evocativo, donde confluyen la magia etérea
de su repertorio más onírico con el filo efectivo de su faceta más
decididamente rockera. El disco se cierra con ‘Golden Feast’, el
cual parece reconstruir parcialmente el espíritu de ‘New York’s
Dream Suite’ (una de las piezas cumbre del disco “Happy the Man”),
aunque con un aire jazzero más agudo y, una vez más, una polenta en
mayor dosis. En fin, tenemos en Oblivion Sun la sólida reencarnación
de una de las más notables propuestas progresivas estadounidenses de
los 70s – ojalá este grupo dé para más que un único disco.
César Inca Mendoza
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ONSÉGEN ENSEMBLE
“HottoizzoH” (2007)
Producción independiente descargable desde
http://www.uleaborg.com/onsegen/,
Temas: HottoizzoH / OUÍA MI MOSA / VTG |
Onségen Ensemble es un power-trío finlandés integrado por Kimmo
Nissinen (guitarra), Esa Juujarvi (bajo y sintetizador) y Veijo
Pulkkinen (batería). No tiene una discografía muy abundante que
digamos, pues hasta la fecha solo han registrado dos EPs, pero es
una banda que se mantiene muy activa en la escena rock vanguardista
de su país. Su sonido está basado en una confluencia del zheul
contemporáneo (a lo Happy Family) y el dinamismo aguerrido del
Anekdoten pre-“Gravity”, con claros coqueteos con la psicodelia tipo
stoner, además de ciertos elementos de jazz-rock que entran a tallar
en sus vuelos instrumentales para añadir más sofisticación al
asunto. “HottoïzzoH” es el título de su EP para el año 2007, y
justamente comienza con la pieza homónima. Tal como se ve en Youtube
(http://www.youtube.com/watch?v=Z7iIgFErOB4), este tema puede
expandirse hasta un espacio de 9 minutos en las actuaciones en vivo,
pero en esta versión de estudio solo llega a una duración de casi 5.
Es verdad que esta restricción en la duración conlleva una
restricción en las potencialidades de desarrollo de las atmósferas
inherentes al motivo central, pero principalmente queda lo positivo
– que se trata de una pieza muscular y cósmica a la vez, con unos
ambientes sostenidos sólida y coherentemente sobre los hombros de
los riffs guitarreros y la dinámica dupla rítmica, con una mención
especial para los robustos sonidos que Juujärvi extrae a sus cuatro
cuerdas. ‘OUSÍA MI MOSA’ vira hacia tonalidades folk-prog dentro del
esquema zheul: esta pieza me suena a un híbrido entre Hoyry-Kone (en
su faceta más agresiva) y Pochakaite Malko, debido al ingenioso
manejo de cadencias exóticas europeo-orientales dentro de un clima
de ritual machacante (que no opresivo). ‘VTG’ cierra este mini-CD
con todo el lujo explotado al máximo. Se trata de la pieza con mayor
elaboración compositiva, aunque Onségen Ensemble se comporta aún
fiel al predominio de la cadencia y la potencia neurótica; contiene
un magnífico interludio semi-crimsoniano donde las capas de
mellotron (o un sintetizador programado para sonar como tal) y las
florituras de saxo a cargo del invitado Onrecht Jalon proporcionan
una magia a la vez torturada y cautivante. Es una verdadera pena que
ninguna de estas piezas vaya más allá de los 4 minutos y pico de
duración, pero esperemos que este sólido muestrario de progresivo
vanguardista sea el anticipo de futuros trabajos ojalá más extensos.
En todo caso, queda claro que Onségen Ensemble es un nombre a tener
en cuenta de parte de los coleccionistas progresivos con
inclinaciones particulares hacia las tendencias más opresivas del
género. Un mensaje simple para todos: ¡¡a descargar estos tres temas
de la página web del grupo!!
César Inca Mendoza
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