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RESEÑAS: Año 2002

 
     
Baja Prog 2002 Primer Día Segundo Día
  Tercer Día Clausura
     

RESEÑAS: Año 2002

BAJA PROG 2002
El esplendor de la progresión

 

Debido a los recientes acontecimientos que sacuden a la Argentina, no pude concurrir a este evento. Sin embargo los seguidores de Progresiva70s han salido ganando. Juan Barrenechea, de Rock Progresivo de Chile y Juvenal Aragón Figueroa, de El Parteaguas de México, como una muestra más de su maravillosa amistad se ofrecieron a cubrir el evento y aquí tenemos sus lujosas impresiones.

Primer día

El lunes 4 de marzo, tras un largo viaje desde Chile, alcancé por segunda vez consecutiva el ardoroso suelo de Mexicali. La ciudad, acariciada por unos implacables rayos de sol, ya vivía la efervescencia de la sexta versión del BAJA PROG, uno de los festivales más trascendentes de la música progresiva mundial.
El evento comenzó como es tradición el martes 5 con la ceremonia de bienvenida a las bandas en casa de Alfonso Vidales, organizador del evento. Tacos, cervezas, comidas típicas y el reencuentro con viejos amigos hicieron de la cita un momento sublime. Tras más de 5 horas de tertulia con un denominador común: Rock progresivo, estábamos listos para la verdadera fiesta que comenzaría a las 13 horas del miércoles.
Los encargados de abrir el Baja Prog 2002 en el Hotel Araiza fueron los estadounidenses de Glass, trío de cariz netamente sinfónico provenientes del noreste de EEUU y que ya bastante recorrido en el cuerpo, toda vez que sus inicios se remontan a los 70's. La banda hizo gala de un notable dominio del arsenal de teclados y a la vez aprovechó la ocasión para mostrar los cortes de su disco "No stranger to the Skies", así como material nuevo. Si pudiéramos hablar de influencias abría que señalar la escuela inglesa sinfónica y bandas como ELP, Yes, e incluso Soft Machine. Después de más una hora de concierto, en donde la música de Glass se hizo un poco redundante debido a los infinitos círculos armónicos de sus canciones, el grupo cedió su lugar al primer representante local del festival: Muros de Agua, otro trío en el que participa el infatigable baterista Víctor Baldovinos (Iconoclasta, Delirium, Templo del Dinero, etc), así como el tecladista Raúl Romero (Alux) y el bajista Alfredo Landa.
La propuesta de Muros de Agua resultó muy original y esencialmente podría encasillarse como un rock progresivo con mucha fusión y algo de jazz, matizado también con atmósferas electroacústicas, con un sonido muy contemporáneo.
El festival contó nuevamente con la presencia del saxofonista Nik Turner, uno de los fundadores de Hawkwind, banda de culto que nació en los años 60's. Turner, que entre sus gracias se cuenta el privilegio de alternar con músicos de la talla de Jimmy Hendrix, amenizó los descansos de cada show con su espíritu de trovador infatigable, armado como siempre de su inseparable saxo.
El descanso en el hotel alcanzó justo para preparar la energía para cita en el hermoso Teatro del Estado. Hamadryad, procedente de Canada, abrió la jornada inicial con un set de rock progresivo muy pomposo y energético que rozó por momentos el metal prog. El repertorio del quinteto de Quebec incluyó principalmente material de su aclamado disco "Conservation of mass", en el cual queda de manifiesto el apego de la banda a la sonoridad sinfónica. La banda incluso se atrevió a realizar "Firth of Fifth" de Genesis, el cual desató el delirio del respetable.
Diez minutos más tarde subió al escenario de los estelares de esta versión: Greenslade, la ya longeva agrupación que es todo un icono del rock progresivo mundial. Fue un instante sublime cuando los primeros acordes de estos monstruos del sonido sinfónico comenzaron a sonar. En el escenario, Dave Greenslade (ex tecladista de Colesseum), Tony Reeves (ex bajista de Colosseum) y John Young (voz y tecladista de gira de Scorpions) ofrecieron un espectáculo de otro nivel, ejecutando piezas de su disco "Large Afternoon" y una que otra joya de antaño, las cuales fueron ovacionadas por el público.
La presentación de Greenslade fue impecable y se vio a Dave y Tony como en sus mejores tiempos. No cabe duda que fue un de los puntos más altos del festival. El aplauso fue estruendoso cuando la banda dejó el escenario tras más de hora y media de show.
Al final de la jornada le tocó el turno a Ergo Sum, banda chilena que llegó a Mexicali precedida de excelentes comentarios. Y los santiaguinos respondieron a cabalidad. En más de hora y media de show, el quinteto se llevó la noche con un repertorio tomado en su mayoría del álbum "Mixolidio" y otros nuevos, como el caso de "Octubre". Ya con "Nuevos tiempos", el público entregó su aprobación a la propuesta sinfónica y de fusión del grupo, que mostró a unos inspiradísimos Alexandros Tefarikis y Daniel Ríos, guitarrista y flautista, respectivamente. El primero, mezclando elementos de Steve Vai, David Gilmour y Joe Satriani, y el segundo, un genio del instrumento de viento que hizo recordar el talento de Ian Anderson. El resto de los músicos también rayaron a gran altura, Sergio Menares se vio en la obligación de cambiar su tradicional vibráfono por una marimba mexicana, pero el resultado fue igualmente efectivo y la banda culminó su participación con un aplauso cerrado de parte del público. Ergo Sum fue otra de las bandas más llamativas del festival sin ninguna duda.

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Segundo día

Thieves Kitchen de Inglaterra le tocó partir la sesión del segundo día en el Araiza. Se trata de un quinteto que realiza un progresivo neo sinfónico con uno que otro aditivo de otras vertientes musicales. A decir verdad la música de la banda resultó muy agotadora, más que nada por el registro vocal de Simon Boys, que causó un cortocircuito en varios de los que estábamos en el lugar, cosa extraña porque su disco "Argot" es bastante aceptable en estudio. La banda pasó finalmente con más pena que gloria.
John Young de Greenslade fue invitado especialmente a participar, tras la cancelación del tecladista argentino Sergio Alvarez. Su repertorio incluyó básicamente material Aor y muy poco de progresivo. No obstante, la audiencia escuchó con atención y al final, el talentoso tecladista se retiró con la venia de público.
Así llegó rápidamente la cita en el Teatro del Estado. El guitarrista Raimundo Rodulfo de Venezuela abrió el evento con un ensamble de músicos muy talentosos en diversos instrumentos como violín, teclados, flauta, percusiones y que incluía al baterista Andrés Briceño, reconocido talento de su país. La banda de Rodulfo presentó su nuevo disco "The Dreams Concerto", que es una obra para guitarra, grupo y orquesta de cámara de tres movimientos. Su música es sinfónica y con muchos elementos de raíz latinoamericana, lo que finalmente le ayudó para enganchar a los espectadores.
Posteriormente, subió al escenario el cuarteto canadiense Visible Wind. El grupo, que cuenta ya con cinco discos en su historial, mostró un neo progresivo tradicional sin mayores rasgos de distinción y que en algunos momentos se topó con elementos propios del Aor. Pese al esfuerzo de la banda, el concierto resultó más bien frío, y gran parte del público prefirió retirarse de la sala.
El último turno del día corrió por cuenta de los italianos The Watch, sexteto que inevitablemente evocó a Genesis. Sin embargo, la banda logró zafarse de la comparación a medida que avanzó su show y finalmente lograron encantar a un público que permaneció receptivo ante el despliegue de histrionismo de su vocalista Simone Rossetti, quien hizo gala de todo un arsenal de disfraces, con una puesta en escena muy trabajada.. Watch mostró los temas que dan vida a su último registro "Ghost", con una calidad de ejecución y sonido excelente. En definitiva, la presentación del grupo fue muy correcta y afortunadamente lograron salvar un día que en la suma resultó ser el más flojo de todos.
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Tercer día

La fase culmine del evento paralelo en el Hotel Araiza partió con la presentación de la banda chilena Akinetón Retard, sexteto que cultiva un híbrido concepto musical que entremezcla Zeulh Music, rock progresivo y jazz. La banda aprovechó su visita a Mexicali para lanzar su segundo disco "Akranania", del cual básicamente fue extraído su repertorio. Tras la ejecución del primer tema, la ovación no se hizo esperar y Akinetón terminó actuando con el beneplácito del público que disfrutó de la calidad innegable de la banda y de la perfecta interpretación de sus integrantes, destacando el trabajo de su guitarrista Vicente García Huidobro, quien condujo perfectamente el riesgo musical que ofreció la banda y que se complementó a la perfección con los vientos, saxos, clarinete y flauta.
En algún momento se sugirió una analogía con Magma, Art Zoyd y Soft Machine. Yo prefiero decir que la banda tiene espíritu propio impregnado por la figura de John Coltrane y que al unirlo con elementos progresivos resulta sumamente interesante.
Posteriormente, subió al escenario Cabezas de Cera, un trío de Ciudad de México, de música tan elaborada y riesgosa como Akinetón. El grupo, integrado por el hermanos Sotelo, ofreció un show redondo que fue muy bien recibido por los asistentes. La música de Cabezas de Cera es algo así como un rock progresivo con tintes crimsonianos, pero con el plus de integrar una infinidad de estilos musicales. Muy vistosa resultó la ejecución del Stick a cargo de Mauricio Sotelo, armonías que se complementaron a la perfección con la batería acústica y electrónica de su Francisco, y el pulcro desempeño de Lunar Sax en el clarinete, sax y flauta.
La sesión en el Araiza In terminó con un notorio aplauso para las dos bandas y corroboró la tesis de que la vanguardia progresiva también puede y debe estar presente en estos festivales.
Mas tarde, el teatro del Estado, el conjunto español Omni tuvo su segunda presentación en igual número de intervenciones en el festival. Su sólida fusión de rock sinfónico, con matices ibéricos, llenos de percusión -proporcionada por Stefan Junca del grupo estadounidense Azigza- le dio un cariz extraordinario de originalidad y sólo fue, cuando el conjunto se empeño en parecer ingles, cuando por momentos resultó tedioso. Los aplausos volvieron al retomar el folk Andaluz que tanto fue vitoreado y la interpretación de un tema dedicado a la sede del evento, Mexicali. Los españoles, que ejecutaron casi íntegramente su último disco "El Vals de los Duendes", finalmente alcanzaron un alto nivel y gozaron de la aprobación del público.
El segundo grupo de la noche, los italianos DFA, llevó su también fusión progresiva, a extremos musicalmente pulcros. Su cohesión grupal, las individualidades de los virtuosos que lo conforman, se unificaron en un altísimo nivel de calidad interpretativa. Los temas sobresalientes de Lavori In Corso y Duty Free Area, se sucedieron en perfecta conjunción, predominando en circunstancias a las versiones primitivas en estudio de ambos álbums. La fuerza y exactitud para fabricar su consonancia, recordó a grupos de refinada clase como National Health, intrincadas asociaciones de sonido como Gentle Giant, incluyendo sus alegorías medievales e implicando sus parodias y, hasta el aire pomposo de Caravan, que denotó la afición del grupo al Canterbury. Todo lo anterior en un marco propio, legado de la gran tradición musical italiana y sus primordiales exponentes. El cuarteto sin duda se llevó la noche.
Para ultimar la velada, el grupo neo progresivo inglés Pendragon fue el encargado de cerrar la fiesta. Sin embargo, pese a su gran experiencia en este tipo de eventos y su vasta longevidad en la escena progresiva, no fueron suficientes, para que la sala contuviera a sus ocupantes, que en racimos que crecieron por etapas abandonaron el recinto musical. Quizás el motivo es que el conjunto británico no ha renovado su gastado estilo, demasiado accesible y simple, basado solamente en interminables y aburridos riffs de guitarra y pirotecnia de teclados, lo cual surte efectos en momentos, pero cansa al repetirse constantemente. Mal le fue al conjunto estelar, la noche del viernes.
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Clausura

Con un cierre espectacular concluyó la edición 2002 del Baja Prog. Las expectativas quedaron colmadas, en un clima de primera y con abundante asistencia, un 85 % de la sala el día 8 y más del 100% del cupo en la última etapa, el día 9, hicieron presagiar que la jornada sería gloriosa. El conjunto norteamericano Kopekcy con la participación del tecladista escandinavo Par Lindh tuvo la misión de abrir los fuegos del último día de festival. La mezcolanza del extraordinario rock sinfónico medieval del sueco y el incendiario estilo sinfónico de los hermanos Kopecky, gestaron las condiciones para un gran ambiente musical. Se turnaron interpretando piezas de sus respectivos trabajos, sobresaliendo las piezas del nórdico, quien hizo vibrar el entarimado con su arsenal análogo con sintetizadores, hammond y mellotrón. Los norteamericanos lucieron por momentos, pero su nivel esta aun lejos de la calidad del artista europeo, pero en fin, fue un buen inicio que sentó las bases para lo mejor de la sesión.
Continuó la tocada, la reunificación del legendario grupo francés Pulsar, con sus miembros originales a excepción del bajista. Su elegante ejecución mantuvo hinóptizada a la concurrencia con temas de sus trabajos clásicos, en especial la interpretación completa de Haloween, su obra maestra, la que desarrollaron casi por nota. Un placentero trayecto melodioso fue el que se vivió durante su presentación coronado por la ovación del respetable, un gran acierto rememorar las glorias del pasado. Sin duda, fue un emotivo reencuentro tras más de dos décadas de ausencia. La grabación del concierto, según palabras de la gente de Musea Records, será traspasada a cd y Dvd, para el deleite de todos aquellos que sentimos un profundo aprecio por la banda.
El momento esperado llegó con el concierto de Il Balletto Di Bronzo, una de las mejores bandas italianas de todos los tiempos, productora de una de las obras cardinales del rock progresivo universal YS, aun compitiendo por el sitio máximo en el vértice de la excelencia musical. Solo su líder y principal compositor, Gianni Leone concurrió la ceremonia de conmemoración musical de Ys.
Acompañado de Alessandro Corsi en el bajo y Ricardo Spilli en batería, dos jóvenes y extraordinarios músicos, Leone confirmó su lugar de privilegio como uno de los mejores exponentes del teclado. El set estuvo compuesto, por sencillos de la banda, trabajos solistas de Leone y por supuesto, la ejecución completa y magistral de Ys. Con Leone y sus teclados como figura central, el espectáculo llevó al delirio a los asistentes, cuando Leone, además de su virtuosidad musical, se reveló como un showman de primera clase, jugando con el público, disfrazándose de personajes de sus canciones, corriendo por los pasillos de la sala repartiendo papelitos y saludando a la concurrencia que festinaba todas sus ocurrencias demenciales. El momento apoteósico llegó cuando las luces se ocultaron y una macro pantalla expuso diapositivas de diferentes momentos de la vida de Leone. Mientras eso sucedía, se escuchaba el inmortal estribillo inicial en la voz de Leone, y empezaba el desarrollo de Introduzzione de Ys.
Así se sucedió la obra en todas sus etapas, en algunas con adhesiones fabulosas que refrescaron la tradicional pieza italiana y que Leone confeccionó con temerarias improvisaciones. El alarido del publico se sucedía con frecuencia, ahogando por momentos los temas que aun no terminaban. De pie, los asistentes embrujados por Leone gozaban cada nota, cada movimiento musical proveniente del escenario, hasta concluir en estridente aplauso en las notas finales de este himno progresivo.
El concierto siguió en el mismo nivel, tras de Ys, incluso Leone interpretó a capela, Meditazione, una pieza del primer disco de Il Balletto "Sirio 2222" cuando Leone aun no estaba en el conjunto. Se negó a cantar "La Tua Casa Comoda, ya que explicó que se grabó cuando el grupo se desintegraba.
Una vez llegado el estruendoso final, salió y toco tres piezas más de su material en solitario y fue honesto, dijo no tener mas canciones y solicito al público que escogieran un tema de los ya tocados para repetir. La elegida fue "Primo Incontro", que de nuevo estremeció a la concurrencia a la que sació con lo mejor del grupo. Con ello dio por terminado el concierto y el festival. Una cita que fue inolvidable y que, seguramente, será legendario, ya que de nuevo pone a México en los primeros sitios como promotor del progresivo mundial.
No resta más que agradecer a los organizadores por este selecto acontecimiento, sin duda inolvidable, en particular a Alfonso Vidales de Cast y darle el justo reconocimiento como la cabeza visible en la organización por el momento mágico que pudimos vivir durante los cuatro días de festival.
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