801
Listen Now (76)
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801
801 Live (76)
La banda también conocida como Phil Manzanera-801 no termina
de definirse entre el rock progresivo y el lastre de Roxy
Music. El álbum abre con el iteresante pero breve "Lagrima"
compuesto por Manzanera. Sin solución de continuidad pasan a
una versión de "Tomorrow Never Knows" más rápida que la
original de The Beatles con Phil tocando guitarra rímica y
Eno jugueteando con sus teclados. "East of Asteroid" permite
el lucimiento de Philips en la batería correctamente
acompañado por Mac Cormick en la base rímica, pero con
Manzanera que no logra impresionar con su solo de guitarra.
Rongwrong es una tranquila melodía que so estuviera bien
cantada podría pertenecer a un disco de los Roxy. "Sombre
Reptiles" es uno de los temas más interesantes del disco,
compuesto por Eno, este ejecuta los teclados con un sonido
que le es muy propio y sobre el que se destaca el piano de
Monkman. No tan feliz es la siguiente composición del
tecladista llamada "Baby´s on Fire" donde nuevamente uno
pide a gritos que suba Brian Ferry al escenario. Un aburrido
"Diamond Head" es una excusa para un solo de Manzanera donde
incluso de filtra alguna desafinada. Sigue "Miss Shapiro" y
uno espera que la banda haga algo original pero solo
destruyen "You Really Got Me" de The Kinks. Cierre con la
banda a mil en "Third Uncle" simplemente otro rock and roll.
Hubiera esperado más de estos tipos.
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Barclay James
Harvest
Barclay James Harvest
John Lees and Stuart Wolstenholme tocaban juntos en una
banda formada a comienzos de los 60s en la Oldham Art
School, llamada primero The Sorcerers, y luego The Keepers.
Les Holroyd y Mel Pritchard se les unen en 1966 y luego de
varios cambios de nombre adaptan el de Barclay James Harvest
en 1967. Luego de algunos singles logran editar el primer LP
en 1970. Con un sonido algo anacrónico, bastante cercano a
bandas de los 60s como The Moody Blues y en menor magnitud
Procol Harum y la colaboración de una orquesta que cuenta
como director a Robert Godfrey, luego en The Enid exhiben
temas en los que desarrollan buenas melodías con un acertado
trabajo instrumental y orquestal. Se destacan los teclados,
particularmente el mellotron y un buen trabajo de voces con
un solista que recuerda a Gary Brooker.
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Barclay James
Harvest
Once Again (1971)
Pocos meses después de publicado en primer álbum, los
miembros de la banda vuelven al estudio para realizar su
segunda obra. Parecen decididos a sumergirse en un estilo
más definido y los temas adoptan una cracterística más
melancólica y delicada. La sombra de The Moody Blues y
Procol Harum continúa restándoles brillo propio. Solo "Ball
and Chain" rompe el esquema con un formato más roquero.
Excelente participación de la orquesta en la muy buena
melodía de "Galadriel" y en la conmovedora "Mockingbird",
uno de los mejores temas de la banda. Un álbum notoriamente
superior al anterior. Existe una edición en cd que contiene
ambos albumes.
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Barclay James
Harvest
Other Short Stories (1971)
Si "Once Again" parece el inicio de un camino hacia terrenos
más convincentes, "Other Short Stories" muestra por un lado
un retorno a formas más simples y por otro una
sobreabundancia de convencionalismos. Los temas tienen el
formato de canción, predominantemente baladas con un
importante componente acústico y variadas ornamentaciones
instrumentales (de a momentos muy bien logradas). Las voces
no recuerdan ahora a Gary Brooker o Peter Gabriel sino que
con timbres cambiantes toman personalidad propia de a
momentos pero en otros se aproximan a Mick Jagger y a Lou
Reed. Solo algunos buenos pasajes, fundamentalmente
orquestales que en mi opinión no levantan un álbum por otro
lado bastante insípido.
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Barclay James
Harvest
Baby James Harvest (1972)
El inicio con "Crazi", una simple pieza, que muestra
elegancia dentro del formato soft rock y la continuidad con
"Delph Town Morn", una ágil balada bien instrumentada
parecen introducirnos en otro catálogo de simpicidades. El
tema siguiente "Summer Soldier" parece inicialmente propicio
para tomar algún riesgo, pero BJH prefiere caer como de
costumbre en la comodidad del convencionalismo que será
reiteradamente el procedimiento para cada uno de los temas
que siguen...amenazar pero no concretar. Muy buen arreglo
orquestal en Moonwater, el tema final.
En Moonwater: Barclay James Harvest Orchestra con arreglos
por Martyn Ford y John Bell
En Delph Town Morn: sección de bronces , con arreglos y
dirección de Brian Day
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Barclay James
Harvest
Early Morning Onwards
(1972)
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Barclay James
Harvest
Everyone is Everybody Else
(1974)
Cambio de sello, pasan a Polydor. Este es un disco dónde
predomina la balada y el pop con instrumentación
habitualmente empleada en el rock progresivo. Confieso que
en general no me gustan los trabajos de esta banda y que me
resulta más cómodo identificar este tipo de música con el
AOR más que con la progresiva. Melodías con
instrumentaciones pomposas que no asumen ningún tipo de
riesgo ni intentan innovaciones. Hay abundantes pasajes de
mellotron, aunque generalmenta acompañados por una guitarra
insípida con arreglos de voz prolijos por demás. Algunos
temas como "Crazy City" comienzan prometiendo algo, pero
pronto se escucha más de los mismo. Da más impresión de un
album pensado para agradar a alguna fracción del público,
mas que de una obra surgida de una necesidad arística.
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Barclay James
Harvest
Live (1974)
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Barclay James
Harvest
Time Honoured Ghosts (1975)
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Barclay James
Harvest
Octoberon (1976)
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Barclay James
Harvest
Gone To Earth (1978)
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Barclay James
Harvest
Live Tapes (1978)
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Barclay James
Harvest
Number 12 (78)
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Beggar’s Opera
Act One (1970)
Banda escocesa que cultivó un progresivo fundamentado en
la elaboración de líneas melódicas claramente definidas,
siguiendo a veces pautas barrocas y en otras ocasiones
también otras pautas del folklore celta, sobre la base
de enérgicas estructuras rítmicas rockeras y blueseras
afines a las de Deep Purple y Uriah Heep. Pero en el
caso de Beggar´s Opera, la actitud es más abiertamente
sinfónica en comparación. El trabajo instrumental se
basa en el fluido diálogo que existe entre la guitarra y
el órgano (el teclado predominante), sobre una sólida e
imaginativa dupla rítmica. Por su parte, la voz de
Griffiths exhibe un registro bastante similar al de
David Byron (de Uriah Heep), recibiendo a veces el apoyo
efectivo de ensambles corales bien armados. El nivel
general del repertorio es bastante parejo: el tema de
apertura, titulado ‘Poet and Peasant’, así como los dos
temas más extensos del disco, ‘Raymonds Road’ y ‘Light
Cavalry’ (cada uno dura casi 12 minutos) exhiben la
mayor dosis de sofisticación progresiva – ‘Raymonds
Road’ consiste en una amplia selección instrumental de
varios motivos clásicos bien conocidos, lo cual a estas
alturas ya no resultaba tan novedoso, por otra parte,
pero sirve como pretexto para el lucimiento especial de
Park en el órgano. La edición en CD incluye como bonus
tracks las dos canciones de su single debut, ‘Sarabande’
y ‘Think’. Recomendable.
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Beggar’s Opera
Waters Of Change (71)
La banda sigue con los mismos delineamientos
estilísticos de su disco debut, reforzando su faceta
sinfónica con la permanente presencia del mellotron en
manos de la nueva integrante Virginia Scott. Los
elementos barrocos y célticos siguen intactos, e incluso
en ocasiones realzados, insuflando de una intensa
alegría a varios momentos del disco, como sucede en los
tema 'Festival' y 'The Fox'. Waters Of Change guarda en
general un nivel bastante parejo, e incluso se puede
afirmar que el producto final resulta más fino que en el
álbum precedente, atenuando un poco la energía rockera
sin perderla realmente, sino más bien matizándola con un
mayor sentido de la elegancia. Aparte de los dos temas
mencionados anteriormente, podemos también destacar
particularmente 'Silver Peacock', una atractiva joyita
sinfónica en la cual se aprovecha muy bien la magia
particular del mellotron y los acordes barrocos del
órgano; también 'I´ve No Idea', con sus frescas y
dinámicas excursiones jazzísticas: las dotes emotivas
del vocalista salen a relucir particularmente en este
tema. No podemos concluir sin hacer mención de la
presencia de algunos deliciosos y breves interludios
instrumentales, como el etéreo 'Nimbus', o el
haendeliano 'Lament', los cuales contribuyen al colorido
general del disco. Resumiendo, tan o más recomendable
que su primer disco.
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Beggar’s Opera
Pathfinder (72)
En el tercer disco, si bien el mellotron queda en un
segundo plano, reduciendo con ello todas las
potencialidades ‘orquestales’ de la banda, entra el
clavicordio para realzar las tendencias barrocas que ya
estaban presentes en los trabajos anteriores. Esto se
hace especialmente evidente en el cover de ‘MacArthur
Park’ – por aquel entonces, un hit single del actor
británico Richard Harris –, bastante enérgico y elegante
a la vez (curiosamente, en este tema se hace un uso
especial del mellotron). Tomado en bloque, Pathfinder
exhibe una mayor inclinación hacia un rock y blues más
pesado y agresivo que el inmediatamente anterior, pero
sigue conservando la misma sensibilidad melódica e
interés dirigido hacia lo sinfónico. Los temas más
representativos de la orientación general de este disco
son ‘The Witch’, ‘From Shark To Haggies’, y la canción
de cierre, ‘Madame Doubtfire’. El segundo de los temas
mencionados combina fluidamente estructuras rítmicas
blueseras y célticas, pero particularmente es el último
el que más llama la atención: iniciado frontalmente con
un compás rockero claramente marcado, sazonado con
arpegios de clavicordio, concluye de forma
híper-climática en una orgía psicodélica de gritos
espasmódicos y efectos de órgano y guitarra, a modo de
un ritual satánico, despedido con un breve campaneo
fúnebre. Aunque no exhibe tanta imaginación ni
diversidad como WoC, este disco también resulta
ciertamente recomendable, al menos en parte.
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Beggar’s Opera
Sale Virginia Scott
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Beggar’s Opera
Get Your Dog Off Me! (73)
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Beggar’s Opera
Sagittary (74)
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Beggar’s Opera
BBeggars Can't Be Choosers (79)
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Brand X
Unorthodox Behaviour (76)
por César Inca
Brand-X fue la respuesta británica a Return to Forever y
Weather Report, es decir, cultivó un jazz-rock enérgico,
con alta sensibilidad melódica, y bastantes toques funky
y latinos. Además sirvió como un vehículo de expresión
jazzera de Phil Collins, simultáneamente a una época en
la que, inmediatamente tras la partida de Peter Gabriel,
Genesis como cuarteto también empezaba a darle mayor
espacio al jazz. El primer tema, ‘Nuclear Burn’, pone
las cosas en claro desde el punto de partida. La
influencia del jazz-fusión norteamericano más ‘alegre’
le sirve a Brand-X como una base para la elaboración y
ejecución de melodías intrincadas pero fácilmente
reconocibles. El nivel de destreza repartido entre todos
los miembros de la banda es impecable. Goodsall se luce
en sus rápidos fraseos en las guitarras eléctricas y
acústicas sin perder el control sobre la melodía, y
Jones sabe sacarle el jugo a sus bajos, especialmente,
el sin trastes, mientras que Collins se pasea libremente
en su batería con sus recurrentes redobles a la par que
va sosteniendo las complicadas estructuras rítmicas de
los temas; por su parte, Lumley sabe guardar un perfil
más discreto dentro del ensamble, apoyando a la sección
rítmica, para luego lucirse en solos limpiamente
ejecutados. ‘Born Ugly’ y ‘Smacks of Euphoric Hysteria’
exhiben algunos de los momentos más intrincados de este
disco sobre una base rítmica abiertamente funky, la
misma que se repite de forma un poco más “ligera” en
‘Running of Three’ y el mismo que da título al disco. El
lado más relajado de Brand-X se manifiesta en
‘Euthanasia Waltz’ (junto con ‘Born Ugly’, uno de mis
favoritos de este disco) y el breve tema de cierre,
‘Touch Wood’. En resumen, un disco bastante redondo, y
apto para entrar en la colección de cualquier exigente
amante del jazz-fusión.

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Brand X
Morrocan Roll (77)
por
César Inca
La mayor diversidad en la instrumentación
(Collins se anima a tocar un poco el piano, Jones hace lo
propio con la marimba y el arpa eléctrica, y Goodsall con el
sitar, la entrada de un percusionista adicional invitado)
nos invita a imaginar que en este segundo disco de Brand-X
se quiere introducir una mayor dosis de experimentación, lo
cual se confirma desde el primer tema, ‘Sun in the Night’,
construido sobre una base rítmica y armónica de inspiración
hindú. Los dos siguientes temas (‘Why Should I Lend You
Mine’ y ‘... Maybe I’ll Lend You Mine Anyway’) se explayan
en ambientes etéreos y envolventes, exhibiendo una serena
belleza y una simplicidad engañosa. En los temas que vienen
después, como ‘Hate Zone’ y ‘Disco Suicide’, la dimensión
funky resurge con la energía que ya había sido exhibida en
el trabajo anterior, mientras que ‘Malaga Virgen’ exhibe
coquetos toques de latin jazz elaborando un atractivo tema
exótico. También merece especial mención el alucinante –
aunque breve – solo de bajo sin trastes de Jones. En suma,
un disco que incorpora nuevos matices al sonido de Brand-X
conservando a su vez sus delineamientos estilísticos
originales.

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Brand X
Livestock (77)
Tal como
orienta el título se trata de temas en vivo completado con
material que permanecía archivado. Los segmentos en vivo son
registrados en el Ronnie Scott's Club, Londres en setiembre
de 1976, en el Hammersmith Odeon y The Marquee Club,
Londres, en agosto de 1977. Tocan tres temas en vivo, entre
ellos "Malaga Virgen" (nombre del licor preferido de Percy
Jones) del álbum "Morrocan Roll" y el tema que abre el disco
“Nightmare Patrol" en los que el baterista no es Phill
Collins que se encontraba de gira con Genesis, sino Kenwood
Dennard (luego tocará con artistas como Jaco Pastorius o
Miles Davis), quien tiene oportunidad de exhibir su talento
saliendo más que airoso. La participación en vivo de Collins
se reduce al reposado "Isis Mourning", en el que cuenta con
el apoyo del percusionista Morris Pert. Los temas en estudio
que corresponden a grabaciones cronológicamente previas a
“Morrocan Roll” son Euthanasia Waltz en una versión
diferente a la de "Unorthodox Behaviour" y un tema asentable
en las vertientes funky de la fusión llamado "Ish".
Probablemente uno de los discos menos apetecibles de la
banda, aunque no por ello descartable.
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Brand X
Masques (1978)
John
Goodsall y Percy Jones mantienen su estampa y protagonismo
en la banda, con destacadas interpretaciones en sus
respectivos instrumentos. Morris Pert ocupa un rol más
estelar conquistando un lugar en el piano además de
encargarse de la percusión y contribuyendo con tres de las
siete composiciones, el delicado "Black Moon", "Deadly
Nightshade" un tema de ímpetu y complejidad creciente, y
"Earthdance" intenso y de tonalidades latinas. Claro que la
actuación principal en teclados no es de Pert sino el recién
llegado Peter Robinson que claramente sabe balancear su
trabajo con el de la guitarra de Godsall, además de componer
junto a Jones el intrigante tema que da nombre al álbum, en
el que el bajista se explaya a gusto tal como hace repetidas
veces en el álbum. Chuck Berri en la batería alcanza el
nivel deseable en un sitial previamente ocupado por
talentosos. Un disco de ritmos variados, bastante
heterogéneo con algunos momentos mejores que otros.

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Brand X
Product (79)
La banda se
transforma en un ir y venir de personal y la fusión y el
rock progresivo ceden lugar ante el pop, los ritmos
bailables y la accesibilidad. Collins nos aporta más pruebas
de su capacidad para romper las estructuras que han hecho
famosa a una banda incorporando su voz monótona y sus ritmos
bailables (auque hay que aclarar que uno de los temas en que
da muestras de esto tiene la autoría de Godsall, más allá de
estar impregnado del estilo de Collins). Fuera de los dos
temas cantados “Don't Make Waves” y “Soho” (que me recuerda
al desafortunado “Illegal Allien” de Genesis), la banda
demuestra su calidad interpretativa y su virtuosismo en el
resto de los temas instrumentales, auque parecen no
encontrar el camino a lo largo de todo el álbum. Es curioso
que los miembros originales no aparezcan juntos en ninguno
de los temas del álbum, lo que tal vez de una explicación de
la notable falta de coherencia de la obra.

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Camel
Camel (1973)
por César Inca
Camel es una de las bandas más fundamentales de la corriente
progresiva sinfónica, y aun hoy en día sigue siendo una
poderosa fuente de inspiración e influencia en muchas
talentosas bandas progresivas contemporáneas. Su primer
disco, titulado al igual que el grupo, sirve ante todo como
un anticipo de la orientación fuertemente melódica que
marcará en adelante su estilo. Sobre una estructura rítmica
firme y bien afiatada, las texturas y solos de guitarra y
teclado se exhiben con una total naturalidad, sin
desprenderse de las armonías de base. Sin embargo, se nota
en el material de este disco un fuerte apego a las
vertientes musicales practicadas por bandas como Caravan (en
sus dos primeros discos) y Steely Dan, lo cual ciertamente
impide que se trabaje una mayor sofisticación en los temas.
De todos modos, cabe destacar los dos instrumentales, “Six
Ate” y “Arubaluba”, así como “Mystic Queen”, una hermosa y
sugerente balada de corte haendeliano, y otro más energético
titulado “Never Let Go”, que anuncian el estilo sinfónico
que brillará con todo su esplendor en posteriores
grabaciones
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Camel
Mirage (1974)
por César Inca
Éste es el primer disco donde empieza a cimentarse
plenamente la orientación sinfónica que se volverá
emblemática de esta banda, así como un trabajo más
concienzudo y osado de las melodías y texturas
instrumentales. Cada uno de los cinco temas que conforman
“Mirage” es una joya, tanto en la composición y arreglos,
como en la interpretación. “Free Fall” y “Earthrise” son dos
temas de corte jazz-rock que sirven para expresar fuertes
dosis de energía y algunas poderosas exhibiciones
pirotécnicas en la guitarra y los sintetizadores.
“Supertwister” es un hermoso instrumental de corte
eminentemente bucólico, con algunos sugerentes pasajes
jazzeados, donde Latimer reemplaza su guitarra por una
flauta: como dato anecdótico, cabe mencionar que este tema
fue compuesto por Bardens como un homenaje a los músicos de
la banda holandesa Supersister. Con todo, los temas que a mi
gusto resaltan más dentro de este conjunto de por sí
impresionante son las dos suites: “The White Rider” y “Lady
Fantasy”, esta última destinada a convertirse en uno de sus
temas más emblemáticos. Ambas suites despliegan una variedad
de registros en las melodías, ambientes y estructuras
rítmicas, realmente digna de elogio. En ellas se suceden
pasajes tenues y románticos con otros más oscuros y
psicodélicos, siempre bajo las coordenadas preciosistas del
sinfonismo más elegante y exigente.

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Camel
The Snow Goose (1975)
por César Inca
Tomando como inspiración la novela corta del mismo nombre
escrita por Paul Gallico, la dupla Latimer - Bardens la
tarea de componer, y el cuarteto las de arreglar y grabar
este concept-disc completamente instrumental. La primera
novedad que se hace evidente es el uso de un conjunto de
músicos de cámara bajo la dirección de David Bedford, quien
se hizo cargo de los arreglos orquestales. Como se puede
adivinar, en este disco el enfoque sinfónico ocupa una
posición prácticamente exclusiva, lo cual significó en
comparación con el disco anterior una cierta renuncia a la
energía rockera que era más evidente allí. Pero esto no
quiere decir que este disco carezca de fuerza, pues no es
así: solamente que dicha fuerza se traslada al aspecto
emocional y significativo de las partituras de los temas.
Tanto las melodías y armonías de guitarra y teclados como la
participación de instrumentos clásicos sirven como canales
de transmisión de los eventos y las emociones que tienen
lugar en el transcurso de la cercana amistad de Rhayader y
Fritha. A lo largo de los casi tres cuartos de hora que dura
este disco destacan temas de tendencia pastoral como
“Rhayader”, otros más rockeros como “Rhayader Goes To Town”
y “Flight of the Snow Goose”, además de las joyas sinfónicas
“The Snow Goose”, “La Princesse Perdue” y “Dunkirk”: las dos
primeras, rebosantes de una inmaculada elegancia, y la
última, con un marcado ambiente marcial, imponente en su
soberbia expresividad. La sección rítmica, tan eficaz y bien
afiatada como siempre. La exacta similitud en los pasajes de
piano eléctrico que sirven para abrir y cerrar el disco
logra darle un eficaz carácter circular a este prodigio
musical. Es abundante el porcentaje de seguidores y
comentaristas que sitúan este disco como el mejor de la
carrera de Camel, y yo en lo particular me sumo suscribo
esta opinión, claro está, sin por ello desmerecer otros
discos.
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Camel
Moonmadness (1976)
por César Inca
Otra obra bien lograda de este grupo, sin embargo adolece de
un trabajo de producción muy plano, que no supo aprovechar
todas las potencialidades del material contenido de este
disco en una forma integral. Esto se nota ante todo en “Song
Within A Song”, un tema muy inspirado en el aspecto
melódico, que no llega a sonar todo lo emotivo y sugerente
que debió (compárese con la versión del mismo tema en le
doble en vivo de 1977, “A Live Record”). Pero también hay
muchos aspectos positivos que destacar aquí. Por ejemplo,
ese hermoso y meditativo canto a la futilidad de la vida que
es “Spirit of the Water”, tan envolvente a pesar de su
brevedad. Per lo más destacable del repertorio de este disco
está en sus últimos dos temas, “Air Born” y “Lunar Sea”. El
primero es un tema delicado que se apoya en una secuencia de
melodías nostálgicas muy inspiradas, no muy complicadas,
pero elegantemente adornadas y arregladas, dando lugar así a
una canción bastante conmovedora; el segundo es un variado y
energético instrumental, en el cual se suceden secuencias
hipnóticas de teclado, con otras secciones trepidantes e
intrincadas de orientación jazz fusión sobre las cuales se
lucen prolongados solos y ambientes de mini moog, aparte de
un poderoso y bien estructurado solo de guitarra. Para
concluir, cabe mencionar que el instrumental “Chord Change”,
visto en perspectiva, sirve como un anticipo de las cosas
que habrían de venir en sus dos siguientes trabajos
discográficos.

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Camel
Rain Dances (1977)
por César Inca
Dada la intención del grupo por incorporar más aspectos
jazzeados dentro de su estilo sinfónico (idea ante la que
Doug Ferguson se mostraba abiertamente reacio), no debe
sorprendernos que un bajista como Richard Sinclair, salido
de las canteras más ‘íntimas’ del Canterbury, pudiera
acomodarse tan bien y tan rápido a la banda. Esta
orientación jazzística se muestra frontalmente desde el tema
de entrada, el instrumental “First Light”, así como en
“Metrognome”, “Skylines” y “One of These Days I’ll Get An
Early Night”. Esto, en vez de adulterar, sirve para explorar
exitosamente en nuevas formas de expresión, mientras que la
capacidad de crear y arreglar melodías atractivas y
sugerentes queda intacta. La participación como invitado en
varios de estos temas de parte de Mel Collins también
colabora con una oportuna adición de colores instrumentales
al servicio de los intereses estilísticos mostrados en este
disco. Esto queda demostrado no solo en los temas ya
mencionados, sino también en la bella balada característica
“Tell Me”, y en “Unevensong”, otra canción sumamente
atractiva. Mención especial merece “Elke”, un ‘paisaje’
instrumental compuesto por Latimer y ejecutado por él mismo
en dupla con un invitado de lujo, Brian Eno. En general,
“Rain Dances” resulta ser un disco tan inspirado y variado
como cualquiera de los tres anteriores, destilando una mayor
dosis de frescura y espíritu extrovertido.
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Camel
A Live Record (en vivo) (78)
por César Inca
He aquí un verdadero registro (otro sentido de la palabra
‘record’ en español). En vez de presentarnos un resumen de
un concierto de una gira reciente, en este vinilo se hace un
recuento histórico de varias interpretaciones en directo.
Aparecen temas como “Skylines” y “Lunar Sea” que sirven para
manifestar la nueva vertiente más jazzeada que Camel venía
cultivando por entonces; esto también se nota en el
atractivo re-arreglo que hacen de “Never Let Go”, un tema de
su primer disco. También aparecen interpretaciones
ejecutadas por el cuarteto original, en “Liggin’ At Louis’”
y “Lady Fantasy”, donde no hay un sonido tan pulido, pero
igualmente pletórico de energía. El gran atractivo de este
registro está en la versión íntegra de “The Snow Goose”,
interpretada en octubre de 1975 en el Royal Albert Hall, con
el masivo apoyo de la London Symphony Orchestra. La más
notoria y ciertamente pomposa presencia orquestal, junto con
la adición de algunos nuevos pasajes musicales y unos
arreglos más extensos en otros ya existentes, sirven
conjuntamente para realzar la emotividad inherente tanto a
la partitura como a la historia conceptual. Con ello, la
unión de grupo y orquesta logra lo que en principio podría
parecer imposible: mejorar lo ‘inmejorable’.
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Camel
Breathless (78)
por César Inca
El siguiente disco en estudio de Camel resultó un punto de
inflexión verdaderamente dramático. A pesar de contar con la
misma formación que ideó y grabó el genial “Rain Dances”,
las opciones estéticas mostradas en este trabajo resultaron
francamente irregulares, llegando a ni veles de inconcebible
mediocridad. No hay que buscar aquí un único responsable: es
un error de parte de todos, en su conjunto. Consciente de la
crisis de creatividad que venía ocurriendo, Pete Bardens se
apartó de Camel poco antes de que terminaran las sesiones
oficiales de grabación. Tenemos aquí desvergonzadas
concesiones al pop ‘mainstream’ como “Summer Lightning” y
“You Make Me Smile”, y otros más inspirados, como el tema
homónimo del disco, que adolece de unos arreglos demasiado
edulcorados, quitándole así toda la fuerza expresiva que
pudo haber exhibido bajo otras circunstancias. También
tenemos joyas como “Echoes” y “The Sleeper”, donde se
retoman las virtudes melódicas y la elegante sofisticación
que hasta ahora habían caracterizado a esta banda, pero
pierden brillo en medio de un paisaje tan insípido. Mención
aparte merece la breve y hermosa balada que concluye el
disco, titulada “Rainbow’s End”, un sentido homenaje de
despedida que compuso Latimer a Bardens (al fin y al cabo,
eran buenos amigos).

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Camel
I Can See Your House From Here (79)
por César Inca
Algunos cambios serios en la formación tomaron lugar antes
de la grabación y elaboración de este disco, lo cual sirvió
para darle un poco de frescura y renovación a la creatividad
musical. Esto se nota en temas como “Who We Are”, “Hymn To
Her”, y “Eye Of The Storm” (este último, traído a Camel por
Kit Watkins del repertorio de Happy The Man, su ex-banda),
en los cuales se presentan las típicas coordenadas
sinfónicas camelianas. También se puede resaltar el tema de
inicio, “Wait”, un atractivo ejercicio de jazz-pop,
especialmente los pirotécnicos solos duales de sintetizador
en la sección intermedia. Desgraciadamente, canciones como
“Your Love Is Stranger Than Mine” y “Remote Romance”
insisten en proponer concesiones pop con toda la
desvergüenza del mundo. Afortunadamente, como si Latimer y
cía. Quisieran que el oyente termine con un buen sabor en la
boca, el disco concluye con “Ice”, un extenso tema
instrumental lleno de serena belleza, ambientes hipnóticos
de teclado, y mágicos pasajes de guitarra que, a pesar de su
longitud, nunca hastían, sino que invitan al oyente a
compenetrarse con la actitud intimista e introspectiva del
tema. En suma, un disco que mejora las virtudes del disco
anterior, y que en ciertos momentos también repite algunos
de sus errores.
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Camel
Nude (81)
por César Inca
A pesar de no ser un disco de los años 70’s, nos permitimos
reseñar éste aquí, dado que logra reflejar de manera
correcta lo mejor del espíritu setentero de Camel. Aquí se
retoma una actitud conceptual, sobre la base de unos hechos
reales. El argumento básico narra la historia de un
ciudadano japonés destacado a un fortín solitario durante la
Segunda Guerra Mundial, quien en medio de la soledad y
enfrentado u una vida más natural, descubre una paz interior
que no encontraba en la ciudad. Puedo decir que con este
disco, Camel vuelve a elaborar un trabajo coherente, con un
nivel bastante parejo, y devolviendo en grandes proporciones
la actitud sinfónica de sus discos más legendarios. Incluso
los temas más concesivos (“City Life” y “Lies”) incorporan
arreglos interesantes, que evitan que se caiga en un
simplismo facilista. Son varios los temas que se pueden
destacar en este trabajo. “Docks” y “Beached” nos devuelven
el Camel más firme y enérgico. “Drafted”, “Pomp And
Circumstance” y “The Last Farewell” reflejan la perenne
capacidad de Latimer para elaborar melodías inspiradas y
envolventes. “Changing Places”, por su parte, transita por
senderos étnicos sobre una estructura rítmica constante y
precisa. En conclusión, un disco bastante fiel a la mejor
tradición de Camel, y que constituyó una de las mejores
muestras que el género progresivo aportó a la década de los
80’s.
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Colosseum
Those About To Die Salute You (69)

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Colosseum
Valentyne Suite (69)
Es probable que este disco estuviera muy bien ubicado en una
sección "Origenes" del rock progresivo. Creo que ha sido
injustamente relegado en su valor musical. A lo largo del
álbum desfilan temas orientados fundamentalmente hal jazz y
al bues ("jazzy-blues"), sin dejan de lado el pop la
psicodelia e incluso el soul. Todo esto dentro de una linea
musical totalmente coherente. El trabajo instrumental es muy
prolijo, Dave Greenslade en teclados con un estilo muy
personal, pero que se podría ubicar entre Keith Emerson y
Gregg Rollie, James Litherland con una voz atractiva y buen
nivel de recursos en la guitarra, una base de bajo y batería
muy ajustada y los vientos que de a momentos tienen un rol
sumamente preponderante, que Colosseum expandería un año
después al realizar los conciertos en forma conjunta con la
New Jazz Orchestra. Album altamente recomendable.
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Colosseum
Daughter of Time (70)

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Curved Air
Air Conditioning (70)
Cuando escuché por primera vez este
disco no pude evitar las comparaciones con el Yes de los
primeros discos. Tal vez la utilización de melodías cercanas
al pop y el timbre de voz de la fabulosa cantante Sonja
Kristina sean los elementos más cercanos. Sin embargo las
intenciones musicales de Curved Air evidentemente difieren
de las del “supergrupo” también británico. La notable
devoción de Darryl Way por Vivaldi y el protagonismo de su
violín marcan el rumbo de la banda. Los dos temas iniciales
It Happening Today (un tema muy pop con riffs de guitarra
eléctrica que sobre el final presenta un solo de violín) y
Stretch ( un “rock and roll sinfónico”) son los que
determinaron mi primera impresión. El tercer tema Screw es
una apacible melodía decididamente sinfónica. En la misma
variante encontramos a Blid Man. Las mencionadas referencias
al monje italiano son expuestas en el tema llamado
justamente Vivaldi dónde Way presenta un muestrario de sus
recursos con el violín en sus manos. En todos estos temas la
guitarra de Monkman, a veces delicada, otras con toques de
distorsión nos recuerdan que estamos escuchando rock. Hide
and Seek y Proposition son temas de rock progresivo dónde
aparecen todos los elementos referidos anteriormente.
Vuelven a ejecutar otra hermosa melodía liderada por el
violín en Rob One. Las dotes interpretativas de Kristina se
lucen en Situations. Final con el “prette rosso” y
sintetizadores en Vivaldi with Cannons. Un disco imperdible
para los amantes del rock sinfónico.
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Second Album (71)
Como es característica en el grupo buenas
melodías bien cantadas por Sonja Kristina. En los primeros
temas (Young Mother, Back Street Luv) Monkman le roba el
protagonismo al Way, imponiendo los teclados sobre el
violín. En el primer tema el VSC3 sobresale
escandalosamente, dando la impresión que debieron desprender
a Monkman para permitir la entrada de Way. Jumbo es una
canción que podría formar parte de un musical de los 50 o
60. You Know es un tema más intenso elegantemente ejecutado
pero bastante intrascendente. Puppets nos muestra por única
vez en el álbum a Way en teclados (piano) y si bien el tema
es irreprochable no logra levantar el nivel. Por fin
Everdance nos muesta a la magnífica dupla que componen la
voz de Kristina y el violín de Way, en el medio del tema se
entromete graciosamente el VSC3. Bright Summers Day '68, nos
deleita sin deslumbrar con la voz casi susurrada de Sonja y
un corto contrapunto de guitarra y violín con alguna
incursión de órgano y clavicordio. Piece of Mind es el tema
más pretencioso del álbum, donde aparece todo lo descripto
en los otros temas y algo más. Lo mejor del disco, aunque no
alcanza para repetir la calificación de la primera obra del
grupo. Por suerte un año después editarán el excelente
Phantasmagoria.
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Phantasmagoria (72)
Una joyita de bellas melodías y
cuidadosa instrumentación. La voz de Sonja Kristina suena
maravillosa en todos los temas. "María Antoinette" cuenta el
final de la reina en manos de los revolucionarios en una
canción de tono épico que da paso de a momentos a un
rock."Melinda (More or Less)" es una canción de raices folk
con la voz de Kristina acompañada de flauta en la melodía
sobre un manto de harpischord y guitarra acíustica y un solo
de violín, simplemente bello. En "Not Quite the Same"
predominan los vientos en armoniosa combinación con el Moog.
Kristina descansa en el instrumental " Cheetah" liderado por
el violín de Way y en la infaltable referencia a Vivaldi
llamada... ¡"Ultra-Vivaldi"! ejecutada en
sintetizador."Phantasmagoria" es un tema bastante
convencional y "Whose Shoulder are You Looking Over"esta
construido con el procedimiento de sontetizar la voz de
Sonja Kristina. "Over and Above"vuelve a las complejas
instrumentaciones en uno de los temas más logrados del disco
con teclados, vientos, xilofón y violines para telón de la
voz esta vez susurrada de Kristina. Final con el divertido
"Once a Ghost, Always a Ghost". Excelente disco.

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Air Cut (73)
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Lovechild (73)
Publicado en 1990 El núcleo que graba Aircut,
luego de la salida de Monkman y Way "por diferencias
musicales", conformado por Mike Wedgwood y la miembro
original Sonja Kristina, ahora junto a dos jóvenes
prodigios, Kirby Gregory como guitarrista y Eddie Jobson en
violín y teclados y a Jim Russell en batería, dejan como
testimonio grabado este interesante álbum que recién viera
la luz en 1990."Exsultate Jubilate" con el arreglo de un
tema tradicional del tecladista invitado John O'Hara es una
digna y pomposa apertura al álbum. El maravilloso
"Lovechild" muestra que la llama aún está encendida, Jobson
no permite que extrañemos a Way y Sonja canta tan
maravillosamente como siempre. Al igual que el tema que
sigue está compuesto por S. Kristina. "Seasons" es una bella
balada, pero tiene síntomas incipientesde agotamiento de
ideas, algo disimulado por el atractivo ensamble de la
guitarra y el violín. "The Flasher "(Kirby Gregory) es un
tema poco trascendente compuesto para el lucimiento de la
guitarra. En "Joan" es Jobson quien hace lo propio con el
piano con algo más de exito que su compañero. "The Dancer"
(Sonja Kristina), sirve para recuperar la esperanza en las
buenas melodías y bellos arreglos. En cambio pueden dejarse
pasar los aires bodevilescos de "The Widow" (Sonja
Kristina). El cierre con "Paris by Night" con otro trabajo
solista de Eddie Jobson nos deja preguntándonos cuál era el
sentido de cohesión de esta banda durante estas grabaciones.
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Live
(75)
Sorprendentemente la formación clásica se reúne
quedando ahora afuera Mike Wedgwood y entrando en su lugar
un bajista norteamericano. Realizan una gira británica y
dejan como testimonio este impresionante registro, grabado
en Cardiff University and Bristol Polytechnic, en diciembre
de 1974 bajo el control de David Hitchcock. "It Happened
Today", "Marie Antoinette", "Back Street Luv",
"Propositions", "Young Mother", "Vivaldi" y "Everdance" se
suceden en energéticas versiones en las que las virtudes de
Way y Monkman quedan reiteradamente reflejadas y la voz de
Sonja se exhibe, tan melodiosa como siempre pero más salvaje
que en estudio. Excelente álbum que recomiendo firmemente,
una excelente forma de iniciarse en esta banda para quien
todavía no lo haya hecho. Fabulosas versiones de
"Vivaldi"(con delirantes pasajes de Way), "Everdance" (Way y
Monkman demostrando quienes son los dueños de esos puestos
en la banda), "Marie Antoinette" con la desgarrante voz de
Sonja.
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Midnight Wire (75)
Kristina
y Way deciden seguir adelante con el proyecto Curved Air.
Para ello reúnen una nueva banda con la que trabajarán un
par de años, editando los dos últimos discos en estudio de
la banda. Entre estos músicos se encuentra el más tarde
conocido a través de su participación en The Police, Stewart
Copeland. Con una notoria inclinación al pop con
acercamientos al blues y a formas básicas de rock, la
agrupación es una sombra de lo que demostraran en su
anterior y excelente álbum en vivo. Algunos pasajes de
violín, rememoran los viejos tiempos, pero no son
suficientes para recuperar el brillo. Hasta Sonja Kristina
luce abúlica. Una pena.
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Airborne (76)
Si el
anterior álbum, parecía simplemente un error, Airborne pesar
de ser algo superior, borra toda esperanza. Curved Air ha
dejado atrás sus buenas épocas. Como estertores finales se
puede apreciar la bella melodía de "Broken Lady", o las
muestras frustras de impulsividad de "Juno"o algún
ligeramente conmovedor pasaje de "Moonshine", pero todas
estas buenas intensiones estan matizadas con desabridos
temas pop sospechosamente aptos para las FM, que confieso
paso de largo cada una de las escasas oportunidades que
escucho este álbum. Sombrio fin de ruta para una banda que
tuvo épocas de esplendor.
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On Air. Live at the BBC
(70-76)
Confeccionado con cuatro sesiones de diferentes
épocas. La primera de 1970 es en mi opinión la más
impresionante con una excelente ejecución instrumental de
notable solidez, presentan "Vivaldi", "Propositions" y "It
Happened Today". Dos presentaciones de 1971, al igual que la
primera con la formación clásica nos ofrece material algo
menos sorpendente aunque también muy interesante. El cd se
compelta con temas, en mi opinión prescindibles, de la
última etapa de la banda con la formación de los dos albumes
finales. Si es por el placer de escuchar a esta banda en
vivo, me permito sugerir comenzar por el álbum "Live" de
1975 dejando este como segunda opción.
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Czar
Czar (70)
por Josue Sosa
En la preclara década de los años sesenta, cuando la
incipiente congregación de progresivos se emancipaba del
beat y de la Psicodelia, y la inclusión del mellotrón era
todo un suceso, nace un grupo llamado Czar, contemporáneo de
King Crimson, Yes, Emerson Lake And Palmer, Soft Machine,
Comus, entre otros tantos más grupos británicos, que sin
duda crearon y perfeccionaron al rock progresivo. Con la
invención del mellotrón, innumerables grupos ávidos de
hallar nuevos sonidos y vibraciones, vieron en éste el
método ideal para expresar sus sentimientos y sensaciones a
través de la música. Así mismo, imprimían un felling muy
especial en cada uno de los temas que componían,
particularmente los grupos que utilizaban el mellotrón como
recurso para lograr tales propósitos y finalidades. Amantes
del primer King Crimson, de Spring y de Gracius, he aquí
"Czar" (otrora denominado "Tread Softly on my dreams"),
álbum homónimo de esta agrupación del progresivo prematuro y
precoz en Inglaterra, que además es uno de los tantos grupos
que no recibieron apoyatura y respaldo en los principios de
los años setentas. Basados en lo bucólico, Czar produce un
muy buen álbum de early prog, el cual recomiendo bastante.
Tread Softly on my dreams, que inicia con un bello y
sencillo mellotrón, el cual va haciendo consonancia con los
demás instrumentos. La melodía se funda en la diáfana y
contemplativa base armónica del mellotrón, así como en la
radiante interpretación, cuya fonación se entreteje
eficazmente con la tersura producida por el mellotrónico. El
tema cuenta con eficaces solos de guitarras, ejecutados por
Mick Ware, dándole de esta manera un sonido muy rockero.
Vale destacar el buen oficio de Del Gough en la batería, que
cumple en cada intervalo del tema.
Cecelia, tema cercano a Crimson, por el dramatismo que éste
posee. Inicia con guitarras y órganos bien ejecutados. El
órgano también es base en este álbum, y en este tema no es
excepción. En el intervalo 2: 20, poco después de unas
lastímeras y elegíacas exclamaciones de "Cecelia", Hodges
introduce bellos sonidos de celeste y harpsicbord, mientras
canta de una manera dulce y, aparantemente, reflexionada,
para después enhebrar magníficos órganos y mellotrones.
Nuevamente, Ware logra ejcutar un solo de guitarra muy
especial, dialogando con el mellotrón y la retumbante
batería hasta finalizar el tema.
Follow me, un tema que, en mi opinión, está más allegado al
rock de los sesentas, con voces similares a la de los grupos
beat, como los KINKS o Erick Burdon. Agradable tema, con un
buen manejo de órganos y guitarras. Así pasamos a uno de los
temas más resonantes del álbum...
Dawning Of a New Day, bellísima melodía, donde pulula la
excelente ejecución de Mick Ware con la guitarra, los
siempre omnipresentes órganos y mellotrones de Hogdes y,
sobre todo, la emotiva y tierna interpretación de éste
último, que evocan una atmósfera opalina, misma que portea
al elíseo. Como es costumbre, un depurado solo de guitarra
lleva a la melodía a un hermoso final.
Beyond The Moon, otro fúlgido y excitante tema de gran
afectividad, donde se funde un sentimiento pletótico de
terneza y grácil dulzura. Es uno de mis temas favoritos del
álbum, con un buen acompañamiento de guitarras, órganos y la
sólida escala del bajo, tan eficiente como antes. Concluye
con unos coros de 'ahhhhh, ahhhhh'...., hecho por ellos
mismos de una forma muy emocionante.
Today, una melodía con indudable sonido de los Moddy Blues,
tranquila y parsimoniosa, que rememora el sonido de los
sesentas. 'Today...today', cantan una y otra vez sin cesar.
Este tema no nos ofrece muchas variantes, por lo que les
invito a que prosigamos con esta aventura, ahora en nombre
de....
A day In September, otra de las estupendas melodías inmersas
en este álbum. Inicia con un eclesiástico órgano, que esboza
la sensación de ingresar a una abadía o ermita en Oriente.
El tema es una recreación de algún momento vivido en el mes
de septiembre, al parecer sobre una historia de amor mocil.
Cunden los órganos bien ejecutados por Hodges, así como los
guitarreos de Ware. Mientras dialogan los dos integrantes,
al final uno de los momentos más bizarros del álbum, pues
Mister Bob Hodges introduce un clásico ritmo de polka, el
cual muchas veces lo hemos escuchado en películas de la
cinematografía nacional (México), sobre todo en las
referentes a los pueblos.
Como Bonus Track, Gemma incluye otro par de temas, los
cuales llevan por nombre Oh Lord I'm Getting Heavy y Why
Don't We be a rock and roll, temas agradables, aunque no con
tanta resonancia y esencia como los imbíbitos anteriormente.
Un estupendo álbum, ideal para los entusiastas seguidores
del early progressive inglés de principios de los setentas
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Brian Eno
Here Come the Warm Jets (73)
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Brian Eno
June 1, 1974 (74)
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Brian Eno
Taking Tiger Mountain by Strategy (74)
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Brian Eno
Another Green World (75)
Excelente disco donde Brian Eno logra un producto en el que
se combina originalidad, experimentación y accesibilidad.
Para ello se reune con un heterogéneo grupo de músicos entre
los que están Robert Fripp, Phil collins y John Cale. Si
bién la totalidad de las composiciones están firmadas por
Eno, la intervención de los músicos acompañantes es definida
en cada uno de los temas en que participa. Igualmente se da
el gusto de toca todos los intrumentos en algunos temas (In
Dark Trees, Sombre Reptiles o el hermoso The Big Ship)
mostrándonos su capasidad no solo para los teclados sino
también en guitarras y percusión. Eno no oculta su pasión
por la música electrónica alemana e incluso su forma de
incorporar las voces (en realidad lo más flojo del álbum) se
inspira en varios de los cantantes del krautrock. Sin
embargo el formato de los temas es bastante cercano al rock
(dicho en sentido amplio). Creo que el importante aporte de
Brian Eno con sus discos de ambient no nos deben hacer
olvidar de obras como ésta.
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Brian Eno
Discrete Music (75)
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Brian Eno
Before and After Science (77)
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Brian Eno
Music for Airports (78)
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England
Garden Shed (1977)
por César Inca
El único trabajo discográfico de esta interesante banda
británica salió a la luz en una época en que la ola
progresiva estaba perdiendo el impulso del público, la
prensa y la industria, y es por ello que a algunos les puede
sonar ‘desfasado’. Sin embargo, esto no debe en principio
llevarnos a negar sus evidentes méritos artísticos.
“Midnight Madness”, el tema inicial, comienza con unos
toques juguetones de sintetizador, a los cuales luego se
unen el mellotron y el órgano, para inmediatamente después,
dar campo a un trabajo grupal intrincado y bien armado, y
sirve para anunciar exactamente al oyente de qué va el
asunto. Todas las canciones de “Garden Shed” están
elaboradas sobre las pautas típicas del sinfonismo británico
melódico que fuera cultivado sistemáticamente por Yes
(71-72) y Genesis (70-74), con ciertos toques de Supertramp
(74-75): exhiben una amalgama bien estructurada de
sensibilidad melódica y estructuras rítmicas múltiples,
ejecutada con bastante precisión y elegancia, añadiendo
además unos atractivos y emotivos juegos vocales. Por otra
parte, también se deja un poco de espacio para temas más
reposados y concisos, como la corta balada “All Alone”, o
“Yellow” (bonus track de la edición en CD). Aunque England
trabaja sobre la base de un ensamble bien armado, son los
teclados y sintetizadores los instrumentos que cobran mayor
presencia a lo largo de todo el disco. Los pilares de este
disco son los dos temas más extensos, “Three Piece Suite” y
“Poisoned Youth”. En líneas generales, un disco bastante
interesante y agradable, aunque no posee la fuerza ni la
originalidad de otros clásicos del progresivo británico.
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East of Eden
Mercador Projeted (69)
Ese proceso entre el fin de la psicodelia y los albores
progresivos fue dramático en algunos países,
cronológicamente prolongado en otros y lleno de excelentes
bandas en algunas regiones. Inglaterra tuvo un gran numero
de bandas que en lugar de desorientarse, volver al pop o al
R&B, continuaron por el camino progresivo. En Mercador
Projeted los East of Eden demuestran que sabían lo que
querían hacer. Para ellos está migración desde la psicodelia
al prog no se trató de una confrontación estilística, sino
de un proceso evolutivo que debía quedar plasmado en
testimonios. Los temas que desarrollan van desde el rock
duro a la balada pero la experimentación y la libertad de la
psicodelia confluyen en la magnificencia y elaboración del
progresivo en forma constante. Atmósferas orientales, cierto
enrarecimiento, variación timbrica con saxos, flautas y
violines y hasta alguna referencia a Bartok, a quien
homenajean. Formados en Brightone en 1968 alrededor de la
figura de su violinista y multi-instrumentista Dave Arbus y
luego de un año de tocar en pubs londinenses llegan este
primer disco. Luego harán dos más con estilos cambiantes a
pesar de la masiva deserción del guitarrista y cantante
Nicholson, el baterista Dufont y el excelente bajista York.
Por último, la banda continua durante algún tiempo sin
Arbus.
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Flash
Flash (1972)
por César Inca
El primer y epónimo disco de Flash significó el
resurgimiento de la carrera musical de Peter Banks tras su
separación de Yes. El sonido y estilo de la banda no están
muy lejanos del sinfonismo enérgico salpicado de jazz y
R´n´B que caracterizó los primeros discos de Jon Anderson y
cía., lo que nos revela cuán importante había sido el aporte
del Sr. Banks en su momento, así como cuánta es su
responsabilidad en los cimientos de la personalidad musical
de su nueva banda. Tanto Banks como Bennett están a cargo de
la composición de la mayoría de los temas, y esto explica la
posición destacada que ocupan tanto la guitarra como el bajo
en el aspecto melódico de las canciones; mientras, la
personalidad más sutil y armónica de Kaye hace que los
teclados apoyen más en la sección rítmica que en la
melódica, aunque en alguna ocasión suena un diestro solo de
órgano o de sintetizador. El baterista exhibe un estilo
jazzero sobrio, que no se excede en los redobles, sino que
tiende a establecer sólidos patrones rítmicos, mientras que
la voz de Colin Carter suena como un híbrido entre la
melodiosidad de Jon Anderson y la sensibilidad soul de Steve
Windwood. El material de este disco es bastante parejo,
aunque como es típico, es en las canciones más extensas
donde el ensamble instrumental (en especial el guitarrista)
tienen más espacio para lucirse: "Small Beginnings",
"Children Of The Universe" y "Dreams Of Heaven". No siempre
encontraremos melodías muy inspiradas, pero sí un espíritu
mayormente optimista en ellas; el nivel de ejecución es un
buen ejemplo de correcto ensamblaje grupal.
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In The Can (1972)
por César Inca
El segundo disco de Flash, aunque se mueve bajo el mismo
estilo sinfónico - jazzero del primero, muestra un sonido
más fuerte, así como melodías más inspiradas. Dada la
ausencia de un tecladista permanente, las guitarras cobran
una mayor presencia para llenar los espacios armónicos de
los temas, además de cumplir con el aspecto melódico y
ejecutar solos, con esto, Banks afianza su posición de líder
musical de la banda. El ensamble instrumental se muestra
también más compacto. El vocalista, por su parte, aporta
composiciones propias al repertorio del grupo: como se puede
notar, a pesar de la ausencia de uno de los miembros
originales, no se produjo una pérdida de fluidez en las
ideas musicales. De los cinco temas que conforman este tema,
tres son notoriamente extensos: "Lifetime", "Black & White"
y "There No More" duran más de diez minutos, y es en ellos
donde aparecen los momentos más altos de creatividad
melódica, complejidad rítmica y virtuosismo instrumental de
que Flash era capaz. También "Monday Morning Eyes", un tema
más breve, resulta bastante atractivo, mientras que por otro
lado, "Stop That Banging" no pasa de ser un simple y
juguetón solo de batería. El balance general es bastante
positivo: para muchos, lo mejor grabado por este (ahora)
cuarteto.
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Out Of Our Hands (1973)
por César Inca
Mientras Peter Banks estaba trabajando en su primer disco
solista “The Two Sides Of Peter Banks” (a la sazón un buen
trabajo, con la invalorable colaboración de Jan Akkerman),
el resto de la banda estaba impaciente por grabar un tercer
disco, aprovechando la relativa buena acogida que había
tenido “In The Can”. La falta de una atención debida a las
sesiones de composición y arreglos de los temas que
conformarían este disco por parte del líder afectó al
resultado final, tal como aparece plasmado en su grabación y
edición. La idea central de “Out...” consistía en una suite
conceptual en torno a las piezas de ajedrez; mientras, para
los arreglos instrumentales se incorporó el mellotron, el
clavinet y más sintetizadores. Estaba clara la intención de
explorar más en las estructuras sinfónicas que iban a
enriquecer el sonido del grupo. Al final, “Out...” no pasó
de ser una colección inconexa de canciones pobremente
arregladas, sin memorables momentos de lucimiento. Tras esta
severa frustración artística, la banda decidió disolverse
definitivamente.
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Gentle Giant
Gentle Giant (70)
Otro de los grupos británicos con contenido folk en sus
composiciones. No de la misma forma de Gryphon que
evoluciona desde la música tradicional hacia el rock, sino
más bien como Jethro Tull creando una fusión entre el folk y
el rock. Originarios de Glasgow, los tres hermanos Shulman
unen sus talentos a los de un cuarto multinstrumentista
Kerry Minear, un guitarrista Gary Green y un baterista
Martín Smith, más un grupo de colaboradores para realizar
este finísimo producto. El tema inicial "Giant" presenta
cambios rítmicos y una ajustada instrumentación dónde se
destacan los teclados de Minear y la orquestación con un
correctísimo manejo de las voces. "Funny Ways" es una
agradable melodía de raices folk con violines y cellos.
Vuelve la potencia en "Alucard" dónde aparecen los juegos
corales típicos de la banda. Otra graciosa melodía en "Isn´t
It Quiet and Cold", nuevamente con cellos y violines, ahora
con piano y vibráfono. "Nothing at All" tiene un sonido que
se acerca bastante a Jethro, no por la flauta como podría
sospecharse sino por el riff de guitarra que sobresale en el
tema, incluye innecesario solo de batería. "Why not" es como
un rock progresivo de riffs de guitarra que se interrumpe
para ofrecernos una linda melodía y pronto retornar a la
potencia. Ofrenda a la realeza con "The Queen" y final para
un muy buen disco debut.
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Acquiring The Taste (71)
Finísimo producto del grupo británico. Después del
auspicioso disco debut, nos ofrecen esta magnífica obra
donde han perfeccionado el manejo de las voces, pero más
importante aún, han expandido su capacidad compositiva e
instrumental. El albúm es excelente y personalmente creo que
es el mejor de la banda. Los miembros de la banda comentan
que su objetivo era expandir las fonters de la música
popular contemporánea con risgo de no ser una banda poco
popular. Se los puede acusar, en todo caso de no haber
seguido en esta linea posteriormente y realizar obras como
Octopus o más notablemente In a Glass House dónde estos
preceptos son abandonados en pos de lograr un sonido más
convencional. Es de remarcarse el mayor contenido clásico en
las composiciones y la mayor utilización de mayores
instrumentos percusivos, mellotron y sintetizadores. No
dejan de lado el folk y el rock, pero estos estilos no son
tan predominantes como en las posteriores obras. Altamente
recomendable.
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Three Friends (72)
por César Inca
El tercer disco de GG fue el que empezó a generar un cierto
perfil público. Se trata de un disco conceptual en torno a
tres amigos de colegio que, ya adultos y sin verse desde
hace muchos años, se encuentra casualmente y hablan sobre
los diferentes rumbos que han tomado sus respectivas vidas:
uno es un obrero de construcción, otro es un artista
plástico, y el tercero es un exitoso empresario. Menos
sofisticado que el anterior desde el punto de vista
estilístico, aquí tienen más presencia los elementos
jazzeros y blueseros, lo cual estaba garantizado por el
notorio piso rítmico provisto por el nuevo baterista. La
parte folclórica y clásica es mucho menos acentuada que en
los dos discos anteriores, pero se hace presente de manera
avasalladora en la majestuosa balada que cierra el álbum,
con una breve pero hermosa sección coral. Más significativo
de la orientación “cruda” del álbum es el tema “Peel The
Paint”, que incluye un delicioso jam de guitarra y batería
al estilo de Cream y BS&T. También llama la atención “Mister
Class And Quality?”, un tema de onda bluesera en el que se
da amplio espacio a un constante riff de violín céltico.
Aunque no se trata de un disco que exhiba los usuales
niveles de elegante extravagancia instrumental y vocal tan
personales para GG, es recomendable en especial para los
recién iniciados.
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Octopus (73)
por César Inca
Con su cuarto disco, GG vuelve de forma masiva a jugar con
el folk céltico y lo medieval. Pruebas de ello son los temas
“Raconteur Troubadour” y “Dog´s Life”; en este último,
Philip Shulman toca un instrumento de percusión inventado
por él mismo, el mellophone. También encontramos intrincados
juegos vocales y armonías disonantes en “Knots” y “The
Advent Of Panurge” (dos de los temas más emblemáticos de la
carrera de GG), así como la fuerza jazzera - bluesera de
“River” y “The Boys In The Band”. Los temas no son muy
extensos (el más largo no llega a los seis minutos de
duración), pero esto no impide que los temas encuentren
espacio para exhibir su extraña belleza a través de
sofisticados arreglos instrumentales y vocales. Cabe
destacar que la entrada del nuevo (y definitivo) baterista,
John Weathers, gracias a su estilo directo y preciso de
tocar su instrumento, significó la cimentación y maduración
de la dimensión rockera de la música de GG: la base rítmica
encontraba así un piso más firme sobre el cual podían
desenvolverse las intrincadas melodías y armonías de las
canciones. En definitiva, un gran disco que se cuenta entre
uno de los más favorecidos por el aprecio de los fans de
esta banda. El ánimo general que destila este disco es
bastante alegre, lo cual servirá de interesante contraste
con el tono más oscuro de su siguiente disco.

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In A Glass House (73)
El albúm tiene un excelente sonido, los integrantes tocan a
un nivel inmejorable, las armonías vocales son sumamente
agradables. El sonido se endurece algo, sin dejar de lado
pasajes con hermosas melodías tanto instrumentales como
vocales. La ausencia de Phil Shulman (saxo, trompeta, flauta
y voz) parece sentirse. A esta altura uno se pregunta que
fue de aquella declaración de búsqueda de nuevas fronteras
para la música, realizada en la época en que se editó el
magnífico "Acquiring The Taste". Quien no haya escuchado la
obra anterior de Gentle Giant y guste de este tipo de música
quedará encantado con este álbum. El oyente más pretencioso
quizá prefiera las anteriores obras, especialmente
"Acquiring The Taste". Como hecho curioso este álbum que
parecería tener mayores intensiones comerciales no fué
editado originariamente en USA. La rotura de vidrios al
comienzo de "The Runaway" es por si sola un clásico.

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The Power And The Glory
(74)
por César Inca
Aquí tenemos otro disco conceptual entregado por GG, en esta
ocasión, centrado en el ascenso y caída de un primer
mandatario; las líricas se centran en una visión
maquiavélica de la carrera política. Musicalmente hablando,
se trata de un disco donde la fuerza rockera ocupa un
espacio importante, con toda la energía y furia que eso
implica: “The Face” y “Valedictory” son dos de las canciones
más agresivas que han grabado estos músicos, en especial el
segundo, en donde el órgano de Minnear adquiere una
dimensión purpleiana. Pero también entran a tallar los
típicos aspectos célticos y medievales / renacentistas
(“Cogs In Cogs”, “No God´s A Man”), así como las disonancias
armónicas (“So Sincere”, otro de los temas emblemáticos de
la historia de GG). También llama la atención “Playing The
Game”, una canción que incorpora diversas melodías sobre una
base funky, donde el vocalista principal inaugura el
Shulberry, un instrumento de cuerda inventado por él mismo.
Sin llegar a los niveles de grandeza de “Acquiring The
Taste” u “Octopus”, es un disco bastante recomendable. La
edición en CD trae un bonus track, precisamente el tema que
da título al disco y que en su momento no pudo ser incluido
en el vinilo original.
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Free Hand (75)
por César Inca
Tal vez éste sea el disco perfecto para iniciarse
adecuadamente en GG. Cada uno de los siete temas que
componen “Three Friends” exhibe una línea melódica
atractiva, y a la vez, un notable nivel de complejidad en
sus arreglos que obedece fielmente a los osados cánones
experimentales del grupo. Básicamente, parece que GG quiso
hacer en este disco a la vez una recapitulación y un
ahondamiento en sus diversas fuentes de inspiración. “Just
The Same” y “Free Hand” son efectivos ejercicios de
jazz-rock, mientras que “Time To Kill” se apoya más en
estructuras rítmicas heredadas del blues negro. Por el lado
más delicado, destaca la hermosa balada de corte hímnico
titulada “His Last Voyage”, así como los excéntricos juegos
corales e instrumentales mitad jazzeros, mitad renacentistas
de “On Reflection”, y esa atractiva pieza instrumental de
corte medieval llamada “Talybont”. Por último, el violín
eléctrico destaca de forma particular en “Mobile”, el tema
que cierra el álbum, donde el sonido pesado del rock se
conjuga a la perfección con el espíritu juguetón de la
música celta. En líneas generales, solo cabe deshacerse en
elogios para un disco donde convergen altas dosis de
energía, creatividad, diversidad melódica y destreza
interpretativa a raudales. Apoyado sobre el culto que se fue
formando en torno a GG con la edición y difusión de los
discos anteriores, “Free Hand” logró un nivel de ventas más
que aceptable en Europa y la costa este de EE.UU., lo cual
habría de significar el mayor logro comercial de su carrera:
buena parte del material de este disco habría de formar
parte necesaria del repertorio de sus conciertos desde
entonces hasta el final de su carrera.
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Playing The Fool (76) (en
vivo)
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Greenslade
Greenslade (73)
por César Inca
Tras la disolución de Colosseum, una de las bandas pioneras
más exitosas del jazz - rock británico, una de sus figuras
más prominentes, el tecladista Dave Greenslade, fundó este
cuarteto, y lo lideró al alimón con Dave Lawson. Los otros
dos miembros, Reeves y McCulloch (baterista de King Crimson
en el disco "Lizard"), lejos de limitarse a servir como
telón de fondo para sus compañeros, colaboran de manera
crucial con las tendencias melódicas del grupo a partir de
su base rítmica eminentemente jazzera. El estilo general de
Greenslade incorpora en dosis iguales la energía del jazz -
rock, el melodicismo sinfónico y la crudeza del blues
eléctrico: a esto último colabora el sonido "casi sucio" del
órgano, pianos eléctricos, mellotron y a veces el bajo
eléctrico, así como la voz áspera, a veces agresivas, casi
siempre teatral de Lawson. Claras muestras de ello son las
canciones "Feathered Friends" y "What Are You Doin´ To Me",
aunque las mayores palmas de este disco, según mi opinión,
se las lleva el extenso instrumental que lo cierra, titulado
"Sundance", que tras un variado despliegue de energía y
melodía, cierra con una hermosa conclusión en piano de cola.
También llama la atención "Temple Song", por sus graci | |