Noruega, un país rodeado por las
aguas mas frías del universo, unas convertidas en hielo, tuvo como
sede a una de las culturas más intrépidas de la antigüedad, los
Vikingos, estos habitaron también en Suecia y su espíritu guerrero
los lanzó a la conquista del mundo civilizado. En el siglo veinte,
prosiguió la conquista, pero ahora en el sentido musical y través de
distintas manifestaciones artísticas. Las principales ciudades
Noruegas como Oslo, (la capital con mas de mil años de existencia),
Bergen y Trondheim, fueron visitadas frecuentemente por los grupos
pioneros del rock como los Beatles, Rolling Stones, Cream y Deep
Purple. Noruega tuvo en su pasado, al gran compositor clásico,
Eduardo Grieg, símbolo de la pasión Noruega al arte musical.
Alrededor de 1965, los grupos beat, emulaban el repertorio de la
invasión angloamericana, covers de The House Of The Rising Sun, You
Really Got Me y Satisfacction, fueron interpretados por los
incipientes arquitectos de la escuela Noruega de roca. De esos
grupos surgió la figura principal de roca Noruego y de otro tipo de
músicas, Terje Rypdal, que pasó del, beat, al jazz, a la vanguardia
y al descubrimiento de otras expresiones artísticas revolucionarias.
En la actualidad es respetado como un músico universal y pionero del
progresivo en Noruega. Otro gigante Noruego, es el músico de jazz,
Jan Garbarek, que además de contribuir con aportes innovadores, ha
sido invitado a colaborar con músicos de todas las manifestaciones
sonoras modernas y la fusión progresiva.
Entrando en materia progresiva, comentaremos de inicio, sobre un
conjunto que es responsable, de uno de los trabajos más importantes
y maravillosos del rock Escandinavo y del resto de Europa, nos
referimos a Junipher Green. Nativos de Oslo, los cuales tuvieron el
arrojo de debutar con un disco doble “Friendship”, un disco cerca de
lo perfecto, no en la trayectoria de “Foxtrot”, de Genesis, “Close
To Edge” de Yes, “Pawn Hearts” de VDGG o algunas de la obras
clásicas de Crimson, su estilo aun se circunscribe en la etapa de
transición de la psicodélia al progresivo, difundida igualmente con
el nombre de Proto-prog o música eslabón. No obstante, es un
producto tan fresco y valioso, que no puede mas que ser equiparado
con las obras mencionadas. Mostrando en el juicio positivo, los
excesos instrumentales del período, en una manera coherente y eficaz
rebosante de encanto. En ella vemos un repaso de lo mejor de los
Beatles, Pink Floyd y hasta Deep Purple. La agrupación contó con dos
guitarristas de primera línea y un tecladista soberbio que nunca se
amedrento, con la presencia de dos exponentes del instrumento de
cuerdas. Por si fuera poco, tuvieron un excelente vocalista y
algunos músicos se doblaron en flauta, saxofón y clarinete. La raíz
armónica, además de equilibrada de ningún modo cedió la intensidad a
lo amplio de los dos discos. El tema que titula también el disco,
tiene 25 de los minutos más llenos de vitalidad de la historia de
esta expresión musical. En él, convergen a la sazón, ritmo, armonía,
destreza y experimentación, todos ellos con un común denominador,
belleza. El conjunto después del lanzamiento del disco se lanzó a
una gira y sus jóvenes miembros no se adaptaron a la vida nómada y
su líder Helge Broslie, abandonó la nave y magia se perdió. Ya sin
Broslie, sacaron otro disco Comunication (1973) que no comunicó
nada.
Otro grupo de antaño y muy persistente en la escena Noruega, lo
encontramos en Ruphus. Este conjunto experimentó con diversos
estilos en busca de su esencia a lo largo de sus tres primeros
trabajos, los tres por alguna razón, siempre de calidad, memorables.
El primero de ellos “New Born Day” (1973), en la tendencia pesada de
grupos como Deep Purple, Black Sabbath y Uriah Heep, teniendo como
punto de partida substanciosos acordes de guitarra dura, en duelo
permanente con el clásico órgano cargado, audible en tanta obra de
los setenta. Su vocalista consolidó el concepto heavy metal con su
reproducción de alaridos en la tradición de Gillian, Blackmore y
Halford. Lo anterior no fue óbice para calificar el trabajo
favorable. Ranshart, disminuyó la potencia en aras de un estilo más
familiar en el progresivo, la escrupulosa rutina de Camel y Focus.
Lo mejor lo de su producción lo apreciamos en “Let Your Light
Shine”, que produjo Terje Rypdal. En este, la tendencia innovadora
se despliega por la fusión con el jazz y es él mas aventajado de los
tres y favorito de la trilogía inicial. El grupo triunfó en
Alemania, pero los conceptos más accesibles elegidos, ya no tuvieron
resonancia en él publico progresivo, pese a ello, continuaron hasta
el final de la década con un estilo que raya en lo mediocre.
Hubo muchos seguidores de Pink Floyd en Escandinavia, uno de los
grupos noruegos, que siguieron la estela del grupo británico fue
Akasha. Su estilo conocido como Eurorock, se depositó en una labor
única llamada igual que el conjunto. Este ambicioso quinteto, montó,
para sus presentaciones en vivo, un espectáculo de luces liquidas y
sonido impresionante. Tratando de ambientar a su publico, con
atmósferas cósmicas acordes con el contenido de su música galáctica.
El abuso de sintetizadores y mellotrón se reflejo en la mayor parte
de las piezas de larga duración, evocando fantasías extraterrestres,
frecuentemente aparecen efectos de guitarra distorsionada, que nos
indican una lazo a fin con la escuela teutona, que tantos exponentes
similares procrearon. Sus fascinantes excursiones, bien pudieran
encontrar acomodo, en obras como Annexus Quam, Amon Duul II y The
Cozmic Jokers, con sus inagotables marchas al infinito, un
placentero experimento Noruego, que tuvo bastante aprobación en
Inglaterra y Estados Unidos, donde fue varias veces editado y que
hoy, es un deber tenerlo en disco compacto. Una variante necesaria
en el desarrollo del rock Escandinavo.
Volviendo a lo terrenal, otro de los grupos mimados del aficionado
progresivo es Aunt Mary, cuyo rock granítico tuvo muchos adeptos.
Evidenciando su gusto por estilo anglosajón, deleitaron a sus
huestes con tres obras de larga duración y una recopilación de sus
mejores trabajos. En el primero titulado simplemente Aunt Mary
(1970), notamos una carencia de personalidad y un animo a la copia
de lo establecido, principalmente al feroz rock de Led Zeppelin y la
Crema y si bien, no lo hicieron mal, su segundo disco “Loaded”
(1972), ofreció mas variedad sin dejar el tono atronador del
primero. La presencia de mas espacio a los teclados, brindó la
oportunidad de un lucimiento fino, que los alejó de la corriente
principal, este estilo más progresivo llega a su máxima expresión,
con “Janus” (1973), su obra maestra, en la cual introducen elementos
de jazz que lo hacen infeccioso y agradable. Su organista evoca por
momentos acordes que permiten deducir su afición a la música
clásica, en particular a Bach, esto lo combinan con algunos
ingredientes folklóricos Escandinavos y tenemos un platillo
innovador de primera plana. Aunt Mary respondió con sobradamente, al
lugar que se le predestinó en el universo Escandinavo.
También rockeros, pero en otra vertiente mas despreocupada, Titanic,
llevo al mundo sus diferentes estadíos por los que transitó a lo
largo ocho años y seis discos, los cuales van del rock pop, hasta el
progresivo energético. Con los primeros obtuvieron éxito comercial
internacional, alcanzando buenos lugares en el Hit Parade Europeo y
un prestigio que les llevo a vender miles de discos en Inglaterra y
los Estados Unidos. En estos primeros trabajos, su tendencia a
elaborar largos pasajes de guitarra, los asemejaron a Santana, grupo
del cual grabaron una parodia que tuvo éxito como sencillo. Esto a
su vez los convirtió en el grupo más popular de Noruega a nivel pop.
Después de sus primeros dos discos, optaron por confeccionar,
composiciones más complejas, en las que prevaleció la utilización de
teclados, estos fueron presididos por su salvaje organista, que con
su Hammond ubicó al conjunto en un contexto más progresivo. Sus
discos más efervescentes ya en este contexto, fueros “Sea Wolf”
(1973) y “Eagle Rock” (1973), con los cuales acapararon la atención
de la audiencia progresiva. Ambas obras dotadas de plena agitación
instrumental, son ampliamente recomendadas a los fanáticos del
progresivo impetuoso.
Otro conjunto afamado en la vertiente del rock duro, lo tenemos en
Host, para muchos el mejor grupo Noruego, desde luego muchos no
pensamos lo mismo, pero debemos rescatar algunos valores
fundamentales de la propuesta. Fueron el primer conjunto importante
en cantar en su lengua natal, lo cual es un avance significativo por
ser un grupo que utiliza muchos vocales. Estos vocales son
introducidos en una estructura musical compleja, en la cual la
existencia de mucha instrumentación fuerte, podría interferir en su
desarrollo. La carga melódica, no recae en los teclados, aunque
estos aparecen esporádicos y oportunamente, son la dualidad de
cuerdas la que toma el control principal de las ideas musicales.
Estas ultimas se basan en fuertes armonías, las cuales descienden de
tono de vez en cuando, para permitir la parte acústica sea
escuchada. Los breves momentos de tranquilidad, son aprovechados por
leves intervenciones solistas de moog, hammond y piano, otras
intervenciones de estos instrumentos se reducen a texturas, casi
imperceptibles por el ensordecedor ataque de los instrumentos de
cuerdas En lo personal los considero los mejores momentos de la
banda. Para algunos críticos, lo mejor de Host, radica justamente en
su ataque total sobre las cuerdas eléctricas. Su obra quedo plasmada
en dos discos, Pá Sterke Vinger (1974), después de cual dos de los
miembros salió para formar Deja Vuh, y, Hardt Mot Hardt (1976), que
grabaron con un grupo renovado. Relacionado a Host, Deja Vuh, por
otra parte, equilibró mas, la potencia y la construcción melódica,
en un concepto mas balanceada entre ambas estéticas antagónicas. Si
bien es cierto, mantuvieron el esquema duro en forma preponderante,
también lo es que secuencias más progresivas aparecieron a lo largo
de su única obra. Tanto Host y su heredero Daja Vuh, son un
testimonio importante de la fuerza del rock Escandinavo.
Popol Vuh, (no confundir con el grupo cósmico alemán del mismo
nombre), proyectó una música mas sosegada, con algunos matices
fuertes, que fueron los menos. El copioso mellotrón estuvo presente
en los pasajes más largos de sus primeras dos labores, “Popol Vuh”
(1972) y “Quiche Maya” (1973), el vaivén, de los tonos sinfónicos, a
veces es quebrantado, por algunas fases intensas, con juego de
guitarras y teclas, la poderosa voz de su vocaliza, también frena
para sobrellevar, pasajes más sentimentales, propios de una balada
romántica. Por instantes parecen extractos de piezas que Camel
grabaría en Moonmadness, en las melodías menos acentuadas. Al
percatarse el Popol Vuh alemán, de la existencia de una banda
homónima, iniciaron gestiones judiciales contra el grupo Noruego y
Popol Vuh tuvo que cambiar su nombre, por el de Popol Ace, bajo este
apelativo su mejor obra la percibimos en “Stolen From Time” (1975),
ya mas en la tradición sinfónica habitual, no obstante dentro de esa
corriente, el grupo prevaleció como un distinguido exponente del
buen rock Noruego.
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