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Materia opinable:
La avanzada
chilena
Rock progresivo desde el fin del mundo.
Aunque los años no han pasado en vano y el tiempo
implacable ha aletargado la memoria de las personas,
todavía permanece en la memoria el romántico recuerdo de
aquella insurrección cultural denominada "Rebelión de
las Flores". Aquel movimiento no sólo cambió la
mentalidad de muchas personas, principalmente gente
ligada a las artes, pintura, música y expresiones del
alma, junto con ese efecto, la rebelión constituyó una
suerte de caldo de cultivo para la experimentación
sonora. Y en países como Chile, ese terreno fártil fue
aprovechado a cabalidad por un selecto grupo de músicos
que "por fin" podían dar rienda suelta a sus ambiciosos
proyectos que años más tarde cambiarían por completo la
historia musical chilena.
En el epílogo de los años sesenta hubo colosales
intentos por cambiar la fisonomía de la escena rock
nacional. Fue el turno de agrupaciones vanguardistas
como Aguaturbia, Los Mac’s, Los Vidrios Quebrados y Los
Blops. Luego vendrían Los Jaivas y Congreso, dos bandas
desconocidas a esas alturas, fueron los encargados de
abrir la senda de la experimentación ante al renuencia
de sectores tradicionalistas que se resistían a alejarse
demasiado de la receta impuesta con gran áxito por la
"nueva ola" (Movimiento musical chileno de los años
60’s). Fue un primer paso, claro está, hubo tropiezos y
dificultades, sin embargo, la flama vanguardista no se
apagó jamás y eso sirvió para que Los Jaivas, integrado
por los talentosos hermanos Parra, y líderes
indiscutidos de este nuevo fenómeno con Eduardo, Claudio
y Gabriel, (este último considerado uno de los mejores
bateristas del mundo y fallecido trágicamente en Perú en
un accidente automovilístico en la década del 80), junto
con Eduardo "Gato" Alquinta y Mario Mutis, se atrevieran
a lanzar al mercado en 1971 "El volantín", un disco
pletórico y hermoso que reflejó fielmente su intento de
fundir el rock setentero con elementos propios de las
raíces folklóricas chilenas. Una especie de etno rock
que más tarde sería aplaudido por el mundo entero.
Curiosamente, estos primeros pasos de la experimentación
sonora chilena produjeron una suerte de dicotomía en
cuanto a agrupaciones, ya que no muy lejos de allí,
Congreso, otra banda de la Quinta Región, no se quedaría
atrás en cuanto a innovación y se constituyó en el
segundo puntal de esta incipiente avanzada chilena que
tímidamente fue captando adherentes en todo el país. Su
música, basada en la fuerte presencia de elementos
contrapuntísticos y de fusión, estaba marcada también
por una extraordinaria calidad compositiva que persiste
hasta hoy.
Pero fueron Los Jaivas, sin duda quienes levantaron la
bandera del nuevo sonido rock en Chile. "Todos Juntos",
álbum de 1972 significó el paso a la consolidación que
más tarde se vería coronada con "Alturas de Machu Pichu"
(1981) y "Aconcagua" (1983).
Junto con la aparición de "Todos Juntos", el grupo se
emitió una especie de "declaración de principios" que
años más tarde sería recordada por los historiadores de
la música como uno de los hitos más importantes para la
comprensión del fenómeno vivido en Chile a comienzo de
los años 70’s.... "Consideramos que nuestra música se
nutre en sus raíces del ámbito que nos rodea (paisaje,
vida en comunidad, vida interior o experiencia) a la vez
que se debe tener en cuenta la cultura musical de cada
integrante del grupo. Entendemos por cultura musical,
toda la música de la que tenemos memora haber escuchado,
junto con los sonidos que a diario nos enfrentan. En
consecuencia, sentimos la música como un arte de ver,
gustar, palpar, oler y escuchar....Nuestra música va
dirigida a todos los hombres que aman la naturaleza y la
creación en todos sus grados. Está proyectada por un
sentir común a toda persona abierta al diario acontecer
y a las derivaciones y realizaciones de este que este
diario acontecer tenga con la humanidad y el cosmos".
Estos fundamentos, simples y complejos a la vez,
permitieron entender ya en 1972, la orientación que tomó
el rock progresivo chileno, movimiento que claramente
optó por privilegiar la raíz folclórica por encima de
cualquier influjo externo, a diferencia de lo sucedido
en Brasil y Argentina, en donde la elegante escuela
italiana y el refinado sonido genesiano, constituyeron
referentes inobjetables y recurrentes. Chile, en cambio,
prefirió hacer un rock progresivo a la medida, tal vez
más experimental, pero también con una remarcada
valoración de las raíces musicales latinoamericanas que
se reflejó nítidamente en la exploración de sonidos a
travás de instrumentos ancestrales.
El atardecer de los 80’s
El rock progresivo chileno, al igual que en muchos
países, vivió su etapa de apogeo hasta principios de la
década del 80’s. La irrupción de fenómenos musicales
como la "onda disco", que prendió fuertemente en países
como Chile, derivó en una menor producción de música
progresiva pura. Salvo los casos de Los Jaivas y
Congreso, grupos que ya habían logrado su consolidación,
para las bandas "pequeñas" el nuevo escenario
simplemente se transformó en un terreno hostil y sin
espacios para la divulgación. Sin embargo, fue
justamente en estas condiciones donde aparecería la
tercera agrupación en trascendencia del prog rock
chileno. Fue le caso de Fulano, banda que sacudió las
esferas musicales con su singular RIO irreverente y
complejo. El inconformismo musical de Fulano, a finales
de los 80’s, mostró una nueva faceta, exorbitante e
intrincada, que declaró la guerra al facilismo que
imperaba en aquellos años. El trasfondo del portentoso
aporte de Fulano reveló una verdad que parecía sepultada
por las melodías simplistas del rock latino: todavía
quedaba espacio para la experimentación.
El renacer de la ensoñación
Nadie sabe a ciencia cierta lo que sucedió a principios
de los 90’s. Para algunos, simplemente se produjo una
especie de agotamiento musical y compositivo que trajo
consigo una "vuelta al pasado" y, por ende, una
revaloración del rock progresivo como gánero
alternativo; otros prefieren hablar de un adormecimiento
parcial del rock progresivo que posteriormente se
tradujo en un despertar del movimiento en el epílogo del
siglo XX. Lo cierto en que en estos últimos ocho años,
la flama de la ensoñación en Chile revivió en forma
asombrosa a travás de una savia joven que simplemente
echó por tierra todos prejuicios que giraban en torno a
este bello universo musical.
Grupos Alsur, con su fenomenal álbum "Fusión
Latinoamericana", entre otros pavimentaron el camino a
un número considerable de bandas que emergían en todo
Chile, conservando esa identidad por la que tanto habían
luchado sus predecesores, pero sin hacerle el quite a
las influencias estilísticas de Europa. Esa fue la gran
novedad de esta nueva avanzada que hizo de Tryo su nuevo
paladín.
Tryo, grupo compuesto por los hermanos Ismael y
Francisco Cortez (guitarras y bajo, respectivamente), y
Fálix Carbone (batería) debe ser la mejor carta chilena
en estos momentos (www.tryo.scd.cl). Esta agrupación
viñamarina, dueña de un sonido absolutamente poderoso
que se cimenta sobre la base de una fuerte influencia
crimsoniana, acaba de lanzar este año su tercer álbum
titulado "Patrimonio", en cual dejan de manifiesto la
tremenda calidad compositiva que acompaña al grupo desde
1996 cuando grabaron su primera placa homónima con nueve
intensos temas, sin dejar de mencionar a "Crudo", disco
de 1998 que fue considerado como uno de los mejores de
ese año.
Otra de banda que esboza un prestigio saludable es
Akinetón Retard. Formados en Santiago en 1995, este
quinteto integrado por Estratos Akrias (clarinete y saxo
alto), Petras Das Petren ( saxo tenor, saxo barítono y
voces), Tanderful Aturness (guitarras), Bolshek Tradib
(batería) y Lera Tutas (Bajo) se dedicó a cultivar una
vertiente bastante experimental que entre el RIO, la
música Zeulh y algo de sonido Canterburiano. El
resultado fue su homonimo, un disco fantástico que hará
las delicias de los amantes del riesgo auditivo.
En esa misma línea aparecen otras dos excelentes
agrupaciones. Se trata de Sarax, trío de Santiago
compuesto por Demetrio Cifuentes (bajo), Marcelo Kid
(guitarras) y Juan Pablo Velasco (batería). El grupo
grabó en 1997 su primer registro de 11 complejos temas
denominado "Fácula Bicorpórea", el cual presenta como
referentes más cercanos las descargas de tensión de King
Crimson, la frialdad de Univers Zero y la influencia
significativa por parte de gente como Magma, Primus y
John Zorn. El otro representante de esta corriente
experimental es La Neura, cuya música podría definirse
algo así como
rock para nervios bailarines, donde la polirritmia, la
intensidad, el azar y la densidad (desde lo más cercano
al silencio hasta la brutalidad sonora (en cuanto a
intensidades), juegan un factor importante. La Neura,
Carlos Rodríguez (batería, objetos),
Michael Magliocchetti (guitarra eláctrica, percusión),
Cristián Gandarillas (bajo eláctrico, voz, cornetas de
juguete, objetos, percusión) Rodrigo De Petris (saxo
tenor, vibrátono), acaba de producir su álbum debut
"Genzur" con 19 temas en donde las formas rígidas y el
equilibrio preconcebido están completamente descartados.
Siempre en este mismo plano, y no menos trascendente es
Eliomis, banda que cultiva un peculiar Sycho-Prog
Experimental marcado por grupos como Pink Floyd, Magma,
Residents y Gong. Eliomis, que en realidad es un
proyecto de talentoso músico viñamarino Cristián Núñez,
posee a su haber varias placas llenas de "Extreme
Internal Perception" (1998); "Macrosychedelia", "The
Purple Schizoid" y "Citric", su último registro, el cual
ha tenido excelentes comentarios.
Al hablar de emblemas del nuevo prog rock chileno no se
puede dejar de mencionar la propuesta sincera de Ergo
Sum, quinteto santiaguino compuesto por Alejandro
Tefarikis (gitarras), Sebastián Iglesias (bajo), Daniel
Ríos (flauta traversa), Sergio Menares (batería) y Paul
Zañartu (percusiones). "Ergo Sum" su primera placa de
1997, está compuesta por 6 ambiciosos temas que
deambulan desde el hard rock hasta el jazz y que además
posee como centro de atracción el virtuoso aporte de
Daniel Ríos en la flauta, al mejor estilo de Jethro
Tull, Flairck y Focus. Standard Implacable es otro
exponente chileno de calidad. Con un sonido bastante
creativo e innovador, este trío integrado por Ricardo
Henríquez (bajo, teclados y mini moog), Gianny López
(batería) y Jorge Larrea (guitarras) ofrecieron en 1996
un demo cd completísimo y de excelente estirpe llamado
"Santuario", el cual posee una fuerte impronta de bandas
como King Crimson, Primus y Rush.
En cuanto al sonido Neoprogresivo, Subterra y Dwalin
(ambos de Santiago) llevan la delantera. Dwalin,
compuesto por Salvador Hassard (voz y guitarra), Juan
Rodríguez (teclados), Rodrigo Aranda (bajo) y Rodrigo
Andalaf (batería), sacaron hace poco su disco debut "The
green book" el cual se encuentra fuertemente
influenciado por los cuentos de Tolkien y, musicalmente,
por grupos como Jadis, Yes, Dream Theather y Genesis.
Subterra, por su parte, abrió recientemente el show de
Pendragon en Chile y aprovechó la ocasión para exhibir
"La primavera de Praga", un demo cd que servirá de
antesala de su esperado disco debut. La banda, liderada
por el carismático vocalista Max Sánchez e integrada
además por Leonardo Basso (guitarras), Gonzalo Sánchez
(guitarra), András Saavedra (bajo), Javier Lagos
(teclados) y Pablo Perich (batería), recoge influencias
varias, siempre en el campo melódico, que van desde
Marillion, Arena y Jadis, hasta las energáticas armonías
de IQ. En esta misma línea destacan también agrupaciones
como Eos, que además cuenta con un trabajo titulado
"Demos"; Rivendel, interesante banda posee un registro
denominado "Al sur del Sol"; Bachelor, con una propuesta
un tanto más aventurera, que incluye flauta traversa y
vientos andinos; Entrance, quienes se aprestan a lanzar
su álbum debut en la vena de colosos como Kansas y Rush;
Grande Sol, que ostenta también el rótulo de una de las
grandes promesas chilenas en la línea de Steve Rothery,
Camel y Mike Olfield; Pillán, que es la banda progresiva
por excelencia de Concepción con sus innovadoras
sinfonías que mezcla el típico sonido neo progresivo
moderno con elementos propios de la cultura Mapuche
precolombina, y por cierto, Shlensis, grupo capitalino
integrado por Josá Castro (batería), Alejandro
Valderrama (guitarra), Mauricio González (guitarra y
voz) y Mauricio Mitchell (bajo), quienes a travás de su
singular sonido, mezcla entre Los Jaivas y King Crimson,
se han convertido en una de las bandas predilectas de la
Arproch (Asociación de Rock Progresivo Chilena),
organización creada en 1998 para promover y desarrollar
en rock progresivo chileno, principalmente a travás de
la realización de conciertos y la divulgación de
Arlequín, revista que se distribuye cuatro veces al año
y que junto a Subterránea, constituyen las únicas
publicaciones verdaderamente progresivas de Chile.
A esta verdadera avalancha de grupos, se suman
Crisálida, quinteto integrado por Rodrigo Sánchez
(batería), Cinthia Santibáñez (voz), Cristián Carrillo
(guitarras), Manuel Soto (teclados) y Rodrigo Castro
(bajo), quienes el año pasado lanzaron un portentoso EP
que rápidamente se transformó en el favorito de los
fanáticos del Metal Progresivo, lo mismo que sus
coterráneos de Metrópolis, que a travás su cd single de
este año descargan los mejores de Hard Prog
norteamericano. también irrumpieron con fuerza bandas
como Amusia, constituida por Magdalena Pineda
(teclados), Rodrigo García (bajo y voz), Luis López
(guitarras) y Jorge Gironás (batería). Amusia ostenta
dos producciones en su historial tituladas "Demo 1"
(1997) y "Demo 2" (1998), las cuales están fuertemente
impregnadas del inmortal espíritu canterburiano y del
sonido clásico de bandas como Sof Machine, King Crimson,
Gong y Pink Floyd. Finalmente, hay que destacar el
trabajo de Sur Pacífico, trío compuesto por Marcos Ribas
(ex bajista de los argentinos Rael), Paulette Joui
Navarrete (cello) e Ismael Cortez (guitarrista de Tryo).
Sur Pacífico se caracteriza por hacer una fusión de
distintas influencias que van desde Robert Fripp y King
Crimson hasta autores clásicos como Bartok y Bach.
En poco más de 5 años Chile ha avanzado
impresionantemente en materia de rock progresivo.
Aquella senda que construyeron Los Jaivas, Congreso y
una serie de grupos, la mayoría de ellos en el
anonimato, hoy en día está atiborrada con nuevos
exponentes de alta calidad que se abren paso en medio de
la asfixiante selva de la superficialidad sonora actual.
Bien podría decirse que es un eco procedente del último
rincón de planeta. La nueva generación progresiva de
Chile está generando sonidos imponentes que crecen y se
esparcen como el trueno y la tempestad......... Son los
acordes que vienen desde el fin del mundo.
Cd’s recomendados:
Los Jaivas
- "Alturas de Machu Pichu"
Congreso -
"Para los arqueólogos del futuro"
Alsur -
"Fusión Latinoamericana"
Tryo -
"Crudo", "Patrimonio"
Fulano -
"Fulano"
Akinetón
Retard - "Viaje a Erlebnis"
Ergo Sum -
"Ergo Sum"
Standard
Implacable - "Santuario"
Dwallin -
"The Green Book"
Crisálida
- "EP"
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