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Cuando y donde el rock se convierte en arte |
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Uno puede o no estar de acuerdo con los conceptos aquí vertidos por Rubén Araiza. Lo que no se puede es negar la fuerza de sus convicciones, el conocimiento que tiene sobre los temas que toca y fundamentalmente, la transparencia que tiene su amor por la música. Personalmente puedo no coincidir con todo lo que Rubén expresa, pero me resulta casi imposible no difundir esta nota de Rubén en "El Parteaguas". Agradezco el permiso que me ha otorgado para reproducirla. |
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Cuando, y donde el rock se convierte en arte. Por Rubén Araiza El
compromiso escénico del creador para presionar sus límites es
creíble, si y solo sí, es capaz de crear lo simbólico en lo real. De
allí se desprende su ansiedad por extraer del concepto a
desarrollar, los elementos necesarios para que su obra venga a
proponer un reto que contagie al espectador al primer contacto y, le
provoque la curiosidad e incertidumbre para adentrarse en su obra.
De otra forma el artista encontrará el rechazo y el desapruebo de un
trabajo por falta de sustento. Crear
no es suficiente, si se crea obra para mostrar al artista en sí, más
bien se debe crear, la pasión, el amor y la angustia en sí. De otra
forma Wagner está equivocado. La
disciplina debe rebasar a la habilidad, pues son unos los que nacen
con el don y otros los que tiene que desarrollarlo. Buscar,
documentarse y medirse es parte esencial de un artista para
evolucionar y depurar su encubierto estilo. Enfrentar el cambio es
lo más válido. Investigar y sustentar la obra para poder romper con
lo establecido, es una tarea que conlleva a la originalidad de otra
manera no hay razón de ser. Artistas hay tantos como libros sin
hojearse. El
buen artista afecta nuestras emociones con la calidad de sus ideas,
no con la cantidad de notas o el equipo que utiliza al servicio de
éstas. También sabe que su renuencia a convertirse en artista
complaciente quedará relegada ante la perspectiva de los grandes
éxitos. Si el artista despierta lo que duerme en nosotros y nos crea
la necesidad, nos tiene atrapados.
Algunos se han servido del progresivo para ser pop- stars, el
ejemplo más vil se llama Phill Collins. Otros evolucionan a paso
lento, ciclándose en sus propio eje. Solo pocos conservan su
esencia, y al final triunfan. Pero esta carrera es de paciencia,
perseverancia, búsqueda, ambición y fidelidad. El rock arte a
diferencia del rock básico provocó al audiófilo, con una infinidad
de variantes musicales nunca antes escuchadas, una vez que la
sicodélia dejó de retorcer las cuerdas, y dio paso a la búsqueda de
nuevas combinaciones sonoras, con una enorme complicidad de
instrumentos utilizados en la música clásica, que se fusionan con
los elementos básicos de un grupo de rock, buscando esquemas
musicales más ambiciosos, que dan un claro avance en los marcos
musicales en una forma evolutiva total. Así es como podríamos
describir en primer instancia el rock progresivo.
Hablar de los primeros indicios del rock arte nos llevaría a la
sicodélia o a la música electrónica primitiva, que con brotes
esporádicos desde mediados de los sesenta empezaron a aparecer en un
plano fuera del comercialismo, encontrando eco entre los que no
están dispuestos a ser envueltos por las modas. El
rock arte está mas apegado a las nuevas músicas que al mismo rock,
sirviéndose de la ópera, el folklore, el teatro, la escultura, la
poesía, la pintura, los cantos gregorianos, pero donde tiene su
mayor, y más elegante auge, es en la música clásica. Por su parte el
rock progresivo es un híbrido de jazz, blues y música clásica. Si
aceptamos esto, como el origen del rock progresivo entonces
recordarémos que se enmarcó una total innovación musical, pero no
estoy de acuerdo que todos los grupos diferentes, al blues o jazz
eran progresivos solo pòr utilizar teclados electrónicos. Rock
progresivo es más conceptual y se apropia de un cau- dal de ideas y
exploraciones de caminos ilimitados. El rock convertido en arte
posee mayor alcances que el progresivo y no necesariamente debe
sonar a rock, aunque en cierto momento se pueden fusionar en uno
solo, es fácil confundirse. Se han adherido con el firme propósito
de postrarse con multiformas, nuevos temas y representaciones,
sacudiendo nuestra insensibilidad. Los
nuevos instrumentos como el sintetizador Moog, el Mellotron,
novedosos dispositivos electrónicos, y gran variedad de percusiones
se funden para lograr combinaciones nunca antes mostradas. El órgano
Hammond participa de manera permanente, no solo en los grupos de
rock progresivo, también es adoptado por los grupos de rock
convencional. La
manera continua y gradual irrumpe con lo planteado hasta el momento,
el uso de letras en forma de poemas, denuncia, protesta y fantasía
le dan un mayor realce, ahora son complementos fundamentales para la
conjugación de ambos. De la
psicodélia al progresivo solo hay un paso y este fue dado por los
músicos de mediados de los años sesenta. Esa conjunción fue amoldada
de manera que los traslapes de los periodos no parece notarse,
debiéndose en gran parte a que muchas bandas iniciaron el cambio
dentro de la misma obra musical, brincando del progresivo al rock
arte. Hay tres grupos que siempre abrieron sus brazos al cambio,
pero nunca se desprendieron de sus ideales; King Crimson, los
italianos P.F.M. y Pink Floyd. La
sicodélia muere y no alcanza a ver sus frutos en los setenta. Pero
una camada de jóvenes talentosos venía tomando cada vez más fuerza,
y no estamos hablando de Woodstock, ni de los festivales de
Monterey, sino de una cantera de músicos provenientes de la Europa
occidental, quienes en lugar seguir los pasos de los Beatles se
dedicaron a preparse por considerar que la música de los 4
fantásticos era sin trascendencia para el arte. De hecho los Beatles
no ejercieron influencia en el rock, para cuando ellos intentaron
hacer rock serio, ya se había iniciado el despegue. En 1717 George
Fredrick Handel ofreció un extravagante viaje por el río apoyado por
50 músicos, marcando un clara separación en la música clásica: su
obra Water Music. El cambio hacia una filosofía futurista iniciada
en italia, y el Bauhaus teutón en la arquitectura influyó para que
apenas iniciado el siglo XX Luigi Russolo propusiera la sustitución
de los instrumentos tradicionales por artefactos para hacer ruido.
Escribió su notación y ofreció conciertos donde lo aceptaban. Estas
nuevas herramientas hicieron fracasar a los compositores clásicos e
hizo que el músico revolucionario se agasajara. En 1920 el sacerdote
Shoenbereg patentó las atonalidades con El serialismo de 12 notas
las cuales se oponian a lo armonioso. Provocando el rechazo de los
convecionalistas, no así de los aventurados. Este nuevo sonido
evocaba al expresionismo en la pintura y desató la libertad
artística. En 1933 el sistema nazi condenaba esta expresión por
considerarla anti-arte y decadente. En 1950 Karl Stockhaussen
escribe partituras para música electrónica y graba en acetato sus
primeras cinco obras antes de 1960. John
Cage ya había iniciado sesiones para innovadores como Robert
Rauschenberg y sus amigos desde los 50’s. Los compositores
contemporáneos, ya libres de límites preestablecidos liberan su
creatividad y rápidamente hacen impacto en nueva audiencia,
influenciando a los compositores de las subsecuentes décadas. Como
puede el espectador determinar si la obra es auténtica y no esta
siendo presa de un gambito artístico. Para empezar toda composición
debe contener una estética armoniosa y debe sustentar la
repetibilidad de sus señales, para que el escucha pueda ver su libre
ejecución por muy amorfo que sea el sinuoso camino de tal
composición. Debe contener también los origenes de ejecución para
que sean propensos a equiparar su nivel creador. Una procesualidad
ilimitada que fortifique el producto final libre de discrepancias y
deméritos. No debe ocultar su origen y sí mostrar su aspecto
innovador. Una proyección escénica compaginada con brotes de
originalidad. Y una ejecucion de secuencia medible y entendible.
Todo esto no debe agrandar al artista más de lo que es. En la
progresión se incrementa la creación.
Afirmo que grupos como Magma, Can y Tangenine Dream por citar solo
algunos no tocaban rock progresivo. Su música no tenía los elementos
descritos para ser considerada como rock progresivo, y si debieron
ser enmarcados en el contexto de las nuevas músicas. Este fenómeno
se volvió a presentar en los años ochenta con la naciente moda de
new age, pues resultó que todo era nueva era. Por Dios!. Rock
progresivo es la referencia para ubicarnos únicamente como una
propuesta mu- sical diferente a lo realizado en los años sesenta y
la era post-psicodélica. Es un parteaguas en el rock mismo. Por
más de tres décadas, el arte se ha manifestado en el rock a través
de un abundante manantial de obras provenientes de diversas
corrientes musicales, dentro de las cuales podemos demostrar que, en
el rock se ha dado brillo a gran cantidad de obras musi- cales de
los grandes compositores de los siglos pasados, y así mismo se han
creado obras nuevas, que retomando la escuela en la que fueron
instruidos, devuelven a su Alma Matter su tributo, muchas de las
cuales se han constituído en verdaderas gemas musicales. En el
rock arte podemos encontrar fuertes manifestaciones de surrealismo;
The Residents en su obra Eskimo, el esoterismo lo utiliza el grupo
francés Arachnoid y el ensamble italiano de Devil Doll en
Eliogabalus, las atonalidades es una area de oportunidad para el
desarrollo de desquiciante imaginación de Franco Battiato, a la
experimentación le dio luz Tangerine Dream en sus primeros trabajos,
el hiperrealismo lo manifiesta Art Zoyd en su obra Le Mariage du
Ciel et de L’enfer aparte de engrandecer la obra Nosferatu. La
parodia es el objetivo número uno del maestro Frank Zappa, pero el
humor nadie lo hace mejor que el grupo holandés Supersister, la
crítica a una monarquía la manifiestó Pink Floyd en la popular obra
The Wall. La contracultura se encuentra en el rock en oposición con
los franceses Etron Fou Lelublan, los mexicanos Deci- bel, los
italianos Stormy Six y Henry Cow de Inglaterra, El neoclasisimo nos
lo mostró Electric Light Orchestra en su primer album, Julverne en
Le Retour du Captain Nemo y Conventum en A l’affut d’un Complot. La
música del cuerpo la evidenciaron Ron Geesin y Roger Waters. El
futurísmo lo evocan los brasileños de Blezqi Zatsas en The Rise and
Fall of Passional Sanit y los húngaros Solaris quienes en 1983
grabaron la con- ceptual obra Crónicas Marcianas del escritor de
ciencia ficción Ray Bradbury, logrando vender mas de 38,000 copias
en Hungría. Si consideramos la población de ese país equivaldría a
un millón de copias si se hubiera realizado en Los Estados Unidos. A
pocos meses de entrar a un nuevo milenio estos mismos músicos nos
sorprenden con su descomunal obra Nostradamus: Book of the
Prophecies consistiendo un fuerte debate entre los cantos
gregorianos, el Moog, la flauta y angustiosos lamentos.
Constituyéndose en el mejor album de 1999. Drama
y teatro fue escenificado por los ingleses Gene- sis con Peter
Gabriel, los franceses Ange y Monalisa. Sus pasos los siguieron
Marillion, los suizos Deyss y los italianos Asgard entre muchos. Un
tributo al sagrado libro La Biblia, lo hizo Vox Dei en un proyecto
de músicos argentinos y brasileños. La
elegancia del baile es expuesto por Esperanto en Last Tango, el
finlandés Pekka Pohjola en Urban Tango y recientemente los franceses
Sotos lo colocan en otro contexto con su epónimo album. Obras de
singular belleza en la música del mediterráneo la apreciamos en Ecce
Rock de Mediterrania, el flamenco lo exhibieron los españoles Medina
Azahara su epónimo album, Carmen en Fandangos in Space y Triana en
el Patio. Los cantos gregorianos fusionados al rock los encontramos
en la obra Carmina Burana, adaptada por Ray Manzarek, el rock
catalán llevado a otro plano lo dicta Companyia Electrica Dharma. Obras
de descomunal belleza, tocando los límites de lo sinfónico
realizadas por Banco en Di Terra, el genial com- positor Luis
Enriquez Bacalov apoya a grupos como Ossana en L’uomo, New Trolls en
concerto Grosso I& II y la obra Contaminazione de Il Rovescio della
Medaglia constituida en una gema de incalculable valor, pero supe-
rior a esta, tenemos la joya musical que nos legara Quella Vecchia
Loccanda en Il Tempo della Gioia. El
filósofo Friedrich Wilhem Nietzsche, inspira a los italianos Museo
Rosenbach a escribir una de las obras más importantes de todos los
tiempos, con la teoría del superhombre en Zaratustra y los suecos
Tribute contribuyeron al rock arte con Terra Incógnita. Tal vez sea
la obra más importante de la década de los ochenta. El
folklore se vistió con su traje de gala con obras como Barock de los
alemanes Parzival, Klossa Knippnitate de los suecos Samla Mammas
Manna. Las rapsodias es el fuerte de los alemanes Pell Mell y
tenemos evidencia de la música prehispánica con el grupo mexicano
Nuevo México en su disco Hecho en Casa. Focus retoma la música
barroca y nos hechiza con las palabras Hocus Pokus. La
belleza de los valses, es estilizada por el sueco Bo Hansson, Le
Orme aparta su fina voz y ejecuta una obra instrumental basada en
cuerdas y charango con su disco Florian, la soprano Sally Oldfield
toca todos los instrumentos en Water Bearer, Brian Eno envía un reto
más fuerte aun, con su música ambiental, involucra al escucha para
complementar la obra; su título: Discrete Music. La
mejor retribuida es la música clásica donde quedaron plasmadas obras
como lo realizado por el grupo inglés Renaissance con Scheherezade,
Deep Purple y los alemanes Eloy en Dawn se apoyaron en una orquesta,
Its A Beatiful Day adopta el violín como instrumento líder, los
escoceses Beggars Opera hacen arreglos para que las obras como Poeta
y Campesino y Caballería Ligera no formen parte de una élite, Camel
inmortaliza The Snowgoose, Los españoles Canarios y los ingleses
Curved Air con el virtuoso violinista Daryl Way nos sensibilizan con
las 4 estaciones del maestro Antonio Vivaldi. El
grupo norteamericano Fire Ballet lleva a otro contexto la obra Night
on the Bald Mountain, esto mismo lo hizo New Trolls y ultimamente
Par Lindh Project. El gran Emerson nos recrea el oído, con la obra
Pictures at an Exhibition de Mussorgsky, Rick Van del Linden del
grupo holandés Trace, nos refresca el espíritu de J. S. BACH en
Bourré y Opus 1065. King Crimson aporta su propia música clásica en
Prelude: Song of the Gulls. J.R.R.Tolkiens es tal vez, el autor más
aplaudido debido a que gran cantidad de sus personajes han sido
adoptados para nombres de grupos de rock progresivo y títulos de
obras: Iluvatar, Asgard, Bilbo, Hobbit, Gandalf, Galadriel,
Rivendell, etc. Si
desde finales de los años sesenta, se han desarrollado una
incontable cantidad de obras, y en la actualidad la imaginación que
se desató continúa abriendo la brecha hacia la gran veta de la
imaginación, entonces porque en nuestro país sigue pensando en el
rock, como un término genérico asociado a los peores adjetivos,
cuando en otros países, inclusive latinos el músico de rock aparte
de ser visto como músico serio, es respetado.
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Pärsson Sound |
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Cuando el minimalismo se encuentra con el rock por Daniel Varela
Muchas veces se ha hablado del cruce entre rock y minimalismo. Así
como se abusa de dicha categorización estética al describir diseño
de modas o incluso ciertas tendencias en la decoración o en la
gastronomía, el mundo rock tiende a simplificar un fenómeno de por
sí bastante más complejo.
No basta con repetir insistentemente un acorde para definir una
música como “minimalista” , con éste criterio mucho del punk
entraría en igual bolsa que otras músicas bastante más consistentes.
Para cuando comenzó a utilizarse el término ( entre principios y
mediados de los setentas en EEUU ) se intentó caracterizar a músicas
bastantes diferentes entre sí pero con algunos rasgos comunes de los
que la repetición sólo era una posibilidad. Uno de los puntos
centrales de éstas músicas se relacionaba con una idea distintiva
sobre el tiempo musical, sobre un flujo de sonidos que (por no
responder a esquemas tradicionales de melodía y acompañamiento)
sería “no-lineal” o “no-direccional”. Para responder a éstos
principios, los músicos podían recurrir a repeticiones hipnóticas de
sonidos tanto como a tonos contínuos sin otra intención que
demostrar el valor de un sonido, un acorde o el juego de acentos
como algo capaz de constituírse en variación. Muchas de estas
experiencias se basaron en la apreciación de músicas no occidentales
( India, Japón, Indonesia, Tibet, Africa , culturas indígenas, etc)
o directamente en las experiencias físicas de percepción llevada a
extremos insólitos tales como escuchar un sonido durante largas
horas. Por citar una frase elocuente, a fines de los años sesenta,
el compositor Phill Niblock dijo “… lo que hago con mi música es
producir algo sin ritmos ni melodías, utilizando muchos microtonos
que causen movimientos sonoros muy muy lentos…”
Si bien el minimalismo tuvo su crecimiento en los años setentas, se
había originado mucho antes. Excede el propósito de este comentario
remontarse a orígenes remotos del mismo a fines del sXIX , pero
muchos coinciden en afirmar que la obra “fundacional” del estilo
minimal- reductivista es In C , del norteamericano
Terry Riley (1964); una obra formada por la repetición de 53
pequeños fragmentos en la tonalidad de Do Mayor. Riley reconocía
antecedentes en la música de LaMonte Young, pero como les decía más
arriba es materia más específica. Baste decir que desde los primeros
sesentas, Riley exploró una música hipnótica, repetitiva, con
fuertes reminiscencias de orientalismo y que fue un personaje digno
de su tiempo. Con estudios de composición formal, pero con el bagaje
de ser pianista de jazz y un beatnik capaz de recorrer Mexico en una
pequeña van ( y luego subirse a un barco para seguir viaje a
Europa y Africa del Norte). Riley se fue convirtiendo en un
visionario explorador más allá de los límites impuestos por la
música de su tiempo.
En el mismo periodo escribió piezas repetitivas como Keyboard
Studies, Dorian Reeds y Reed Streams, al tiempo que se
sumergía en un concepto de disolución del tiempo propia de aquellos
años de experimentos psicodélicos y alteración de los niveles de
conciencia. Este aspecto hizo que la música de Riley fuera bien
recibida en circuitos vinculados al rock y la contracultura. Sus
presentaciones hacia 1968 solían ser enmarcadas por light shows
al mejor estilo de la psicodelia californiana y poco tiempo antes,
en 1967 un taller musical dictado en Suecia por el compositor fue
elemento clave para que surgieran bandas como Pärsson Sound. Todo comenzó cuando Terry Riley fue invitado a dar estos cursos por el compositor experimental sueco Folke Rabe. Rabe trabajaba para la radio sueca y luego de una estadía en California en 1963 había quedado profundamente impresionado por la música del americano. Así fue que en 1967, la Corporación Radiofónica de Suecia encargó a Riley escribir una pieza para tocar en los talleres de la Escuela Musical Comunitaria de Nacka que incluía instrumentistas formados y otros estudiantes así como un coro. La obra, titulada Olson III, tenía principios similares a In C – con pequeños fragmentos repetitivos – y entre los asistentes e instrumentistas en los ensayos y charlas con Riley, se encontraron algunos personajes clave de lo que seria poco después el movimiento de música rock alternativa y experimental sueca de aquellos años con bandas como Träd, Gräs och Stenar y Arbete och Fritid . Efectivamente , los TGS fueron un derivado de los Pärsson Sound fundados por el compositor “underground”y guitarrista Bo Anders Pärsson, quien había iniciado la banda con el bajista Torbjörn Abelli. Pärsson estaba fuertemente influído por la música de Riley y por su dimensión atemporal del sonido. Trabajaba con loops de cintas que provocaban repeticiones y tonos continuos a la manera de los “mantras” de Riley, a su vez producto del interés psicodélico por la música de India y otras culturas orientales. A esto se sumaban a recursos de experimentación fílmica con collages, imágenes coloridas, geometrías abstractas y ondulantes con las que tambien trabajaba Pärsson y que aludían constantemente a abrir “las puertas de la percepción”. Originalmente, las actuaciones de Pärsson Sound tenían lugar en extraños clubes psicodélicos de Estocolmo, como el Filips, el Pistolteatern, y en el Museo de Arte Moderno de Estocolmo. Sin dudas que todo el marco era propicio para que el rock ( interés inicial del grupo, sobre todo en los Rolling Stones, The Fugs, o Hendrix ) mutara en algo mucho más arriesgado. No sólo había fervor por la música de Terry Riley, sino que esto se haría extensivo a diferentes músicas atonales, electrónicas sino que tambien habría un interés propio de las bandas del underground sueco : la valorización de las tradiciones folklóricas locales (incluídas músicas de la Edad Media y del Renacimiento). Asimismo, el clima político de aquellos años cercanos al 68 haría que Pärsson Sound derivara ( ya con otro nombre) en un experimento social y comunitario – no sólo musical -. Los otros integrantes eran Arne Ericssson (violoncello eléctrico),Urban Yman (violín eléctrico), Thomas Tidholm (vocal, instrumentos de viento) y el baterista Thomas Mera Gartz.
Así las cosas, Pärsson Sound se constituyó en una formidable
amalgama de psicodelia, “mantra- rock”, minimalismo, folklores
primitivos ( reconocibles o no ), músicas antiguas, experimentos
contemporáneos, shows lumínicos… Si muchos señalaron al Sister
Ray, de Velvet Underground como quintaesencia del rock
minimalista ( y hay que reconocer las influencias de John Cale ) es
porque faltaba una edición que permitiera difundir en mayor medida
lo que fue Pärsson Sound. El bajo en insistencia rítmica, la
percusión en un pulso que al rato dejaría de oírse y las líneas de
guitarra y cuerdas eléctricas como una pared sonora de cambiantes
vibraciones.
Tampoco era el sonido áspero de los VU, pues las influencias
orientales y del folklore nórdico darían una cuota de delicadeza
(casi) melancólica… eso sí, transfiguradas por la psicodelia. Las
largas improvisaciones eran otro elemento como para hundirse en la
“expansión” sensorial, algo propio del minimalismo más “metafísico”
(al estilo de Riley y de LaMonte Young, por sólo citar dos ) y que
puede apreciarse en otros colegas de la época de PS, los
Folk-cósmicos Algarnas Tradgard y los Folk- minimal
Arbete och Fritid.
La historia continuó al punto que Pärsson Sound derivó en un
experimento comunal. Las utopías de lograr un mundo mejor y tomar a
la cultura por asalto por medio de senseless acts of beauty
se combinaron con la posibilidad de acciones sociales directas. La
vida comunal y un gradual giro a expresiones políticas más concretas
hicieron que PS cambiara su nombre por International Harvester
en honor a la marca del autobús modelo 1949 en que los Merry
Pranksters de Ken Kesey surcaran los Estados Unidos con sus Acid
Tests. Las referencias a Ho Chi Minh, y un cambio posterior de
nombre a Harvester fueron el preludio a los un poco más
conocidos Träd, Gräs och Stenar, que en clave algo más Folk
serían una digna continuidad de la historia. Progresivismo en la era psicodélica. Influencias varias pero reconocibles y sustantivas han hecho de Pärsson Sound un grupo único. El compromiso con las fuentes sonoras de diversa extracción fue evidente y una audición atenta permitirá encontrar todas esas referencias musicales. Por si esto fuera poco, el carácter chamánico, experimental – y por qué no – mágico de su sonido nos lleva a las profundidades del rock. Un rock menos inmediato, más arcano, con gran espacio para las sutilezas pero con un carácter visceral , “expansivo”, propio de la generación de 1968 pero con plena vigencia si aún pensamos que el rock puede ( o pudo) ser una música transformadora.
Daniel O. Varela, Octubre 2002
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